domingo, 3 de agosto de 2008

Pedacitos de una historia soñada (18)

Te conocí un martes de julio.

Apareciste sin más asomándote por una ventana que dejó entrar un vendaval en mi oscuro rincón. Todos los papeles que hasta entonces había amontonado volaron por los aires y yo me quedé atónita, observando cómo me hablabas desde la ventana sin que me preocupara el desorden que habías organizado; me daba igual, siempre me ha gustado el desorden, por no decir que el orden estricto me trae malos recuerdos… Desde entonces empezaste a asomarte todos los días por esa ventana. A veces sólo querías saber cómo estaba yo, a veces, venías con un montón de historias que contarme que yo, todavía sorprendida por tu llegada, escuchaba con devoción e intentaba atinar a encontrar la mejor respuesta o el mejor consejo para tus confesiones.
Empecé a necesitarte en agosto.
Apenas un mes me hizo falta para darme cuenta de que eras alguien a quien quería tener en mi vida; una de esas personas con las que tienes tan poco que ver, que sientes la necesidad de compartir todo para aprender el uno del otro. Ya era demasiado tarde para cerrar esa ventana, y sentía que si lo hacías, mi rincón volvería a oscurecerse y el desorden de los papeles empezaría a importarme de verdad. Durante el resto del verano, seguimos hablando de todo lo que la voz nos permitió contar, de todo aquello que pensamos que nunca podríamos compartir con nadie más, extrañados de que nos hubiera sido tan fácil encontrar un confidente con el que poder sentirse tan cómodo.
Desapareciste en septiembre.
Con la vuelta a la rutina y la llegada, un poco más tarde, del frío, te fue imposible mantener esa ventana abierta y vi como un día tras otro ya no recibía tu visita. Necesitaba volver a sentir el aire fresco de ese vendaval más que nada en este mundo, pero comprendí que por los motivos que fuera, debiéramos estar separados un tiempo para tener más adelante todavía más cosas que contarnos.

Durante los siguientes meses, la ventana se entreabrió un par de veces; quizás tres, quizás cuatro. Volví a saber de ti lo justo para respirar de nuevo ese aire y no caer en la tentación de volver a ordenar mis papeles. En una de esas, no pude evitar acercarme a la ventana y abrirla del todo. Ahí estabas tú, mirándome con una sonrisa cómplice desde el otro lado, y sujetando una vez más esa bola del mundo que me invitaba continuamente a hacerla girar. Pero no podía tocarla, era imposible sortear ese alféizar y llegar hasta ti.
Me seguiste hablando durante mucho rato, y yo seguí escuchándote encantada; pero una vez más tuviste que irte, y la ventana se cerró de golpe ante mis narices.
No has vuelto a aparecer este julio.
A día de hoy, hay otras ventanas que llenan de aire y de luz mi rincón; pero ninguna es tan grande como la tuya. Todavía me quedan algunos papeles por el suelo, pero no he podido evitar recoger algunos con el tiempo. Ha pasado ya mucho, demasiado.
De vez en cuando cuelgo una nota en la ventana con la esperanza de que pases por delante y la leas, con la esperanza de que reaparezcas y me vuelvas a desordenar todos los papeles que con tanto esmero he vuelto a colocar en su sitio, con la esperanza de que sigas contándomelo todo como sé que no se lo has vuelto a contar a nadie, para que yo pueda seguir escuchándote encantada… y para seguir soñando en alcanzar algún día esa bola del mundo que sigues sosteniendo en tu mano.
Ten seguro que siempre, siempre, siempre que llueve al otro lado... me acuerdo de ti.

Dedicado a todos aquellos que un día abrieron una ventana y poco a poco se fueron marchando...

3 Comments:

Anónimo said...

Siempre, siempre, siempre hay una ventana abierta. Siempre. Solo hay que saber buscarla.
Impresionante, Nur.

Besitos

Anónimo said...

dios, cada día me gusta más este blog y su contenido; ojalá yo escribiera como tú.. pero que le vamos ha hacer.. soy de ciencias.. lo mío no es expresarme d esa forma
por eso me encanta este blog pq me hace soñar d una forma diferente a la q stoy acostumbrada.
me declaro una gran fan tuya Nur

www.fotolog.com/o0_patry_0o


patrii

Anónimo said...

Solo Una Palabra...

PRECIOSO!!




***