jueves, 31 de julio de 2008

Pedacitos de una historia soñada (17)

Ella estaba cómodamente sentada con las piernas cruzadas y la espalda perfectamente alineada sobre sus caderas; lucía una minifalda tejana que dejaba ver el precioso bronceado que a esas alturas de verano le había dado tiempo a coger y sus sandalias de tacón estilizaban todavía más su esbelta figura. No tenía la cabeza recostada en el asiento, ya que desde que habíamos despegado, no le había quitado ojo a un libro de bolsillo que sostenía con sus delicadas manos perfectamente estilizadas con una manicura digna de una modelo.
Pasaba las páginas con detenimiento, como si cada vez que lo hacía, quisiera asegurarse de que no se le había escapado nada de la hoja anterior. En uno de esos vaivenes pude adivinar que se trataba de un libro de poesía, tenía pinta de romántica, eso sí… pero para mí seguía siendo un misterio qué tenía tan absorbida a una chica de mirada tan inteligente.
Yo pasaba las horas entre mirar sin demasiado interés al asiento de delante, distraerme con el vaivén de las azafatas e intentar robar de la ventanilla alguna vista interesante… pero no podía evitarlo, ella estaba justo delante y su visión me distraía de cualquier otra cosa. No era nada sexual, ni por asomo, quizás es que esa chica me recordaba a alguien, quizás a mí misma, antes de perder la ilusión por muchas cosas… o a lo mejor es que simplemente me apetecía curiosear un rato en la vida de una extraña…
Fuera como fuera todo cambió para mí cuando vi caer esa lágrima sobre la página 67 de su libro. La tinta se corrió un poco y ella intentó corregirlo rápidamente con el dedo índice, pero no lo consiguió… se llevó la mano izquierda al rostro mientras la derecha sustentaba el libro sobre sus rodillas, entrecerrado, con un dedo que intentaba conservar el punto de lectura. Pude observar algún espasmo que le recorría todo el cuerpo al intentar contener un sollozo e incómoda intenté que no se diera cuenta de que me había percatado de todo. A los pocos segundos, levantó la cabeza entre lágrimas y en un gesto de rechazo dejó el libro sobre el asiento vacío que se encontraba entre las dos; se dio la vuelta hacia la ventanilla, y recostada en el asiento pude oír cómo seguía llorando.
“Veinte poemas de amor y una canción desesperada”
A veces la apariencia nos hace juzgar equivocadamente a la gente; tendemos a pensar que personas como aquella chica, tienen todo lo que pueden desear en la vida, simplemente por tener algo que nosotros anhelamos; pero en momentos como el que yo viví te das cuenta de que eso no es cierto, todo el mundo tiene sus problemas, y la sensibilidad de una de las mejores obras de la historia, nos puede afectar a todos por igual…

Un pequeño homenaje para una gran desconocida...

No es habitual en mí hacer dos videos tan seguidos, pero cuando a una le entran las ganas... hay pocas excusas que puedan hacerla desistir...
Hace ya tiempo hice un video sobre Lucas y Carlota, pero era muy al principio del paso de Carlota por la serie y todavía no habían sucedido ni la mitad de cosas.
Me sabe mal pensarlo, pero es más que probable que las imagenes contenidas en este video sean todas las que vaya a haber de Carlota en la serie; la cosa creo que pinta mal y con esa despedida tan extraña nos dejaron bastante claro que la trama de Carlota no era para nada una prioridad argumental.
Para todos los que la echáis en falta, para los que soñasteis un día en que sería "la celestina", para los que empezamos a llamarla Santa Carlota antes de verle por primera vez la cara, para los que nos apellidamos Fernández, aunque sólo sea de corazón, aquí os dejo mi pequeño homenaje:


domingo, 27 de julio de 2008

...y dicen que sólo es...

...imaginación, pero yo estoy seguro de ti...


Llevo tu voz:


Porque si pudiera elegir un sitio para vivir...

Lucas: ¿Puedo? [con timidez y un tanto temeroso por cómo pueda reaccionar ella…]

Sara: Sí… [extrañada]

Lucas: Eh… te han llamado.

Sara: Ah… [¿Pareces decepcionada, Sara? Le sigue mirando y él, un poco avergonzado por haber aceptado el juego infantil de Paco y Mariano da un paso atrás y se acomoda…Sara decide quitarle los ojos de encima para mirar el móvil] ¿número oculto? Qué raro…

Lucas: Será un… banco, una encuesta o algo de eso…[sí, claro… mira a su alrededor buscando una excusa para decirle algo] eh… ¿te importa si me quedo cinco minutos? [Sara le mira con sorpresa, en el fondo desea que se quede, pero no está segura de que esas sea la mejor manera]... sólo cinco minutos…

Sara: Vale… [con aire de resignación]

[Lucas mira atrás, se asegura de que Paco y Mariano no estén asomando la nariz por el pasillo ni pegando la oreja detrás de la pared, él cierra la puerta y vuelve a su mundo particular. Sara levanta la vista como si ya le pareciera normal que Lucas esté de pie en su cuarto, sin hacer nada, sólo para pasar unos minutos a su lado, pero ella en el fondo lo entiende. Él le devuelve la mirada y le sonríe incómodo, realmente es una situación muy violenta, ¿pero qué más da? A él no le cuesta nada arrodillarse ante ella y reconocer que está desesperado, ella ya lo sabe.

Se va a quedar ahí, de pie, aguantando la postura como sea mientras ella ojea desganada un manual de la policía que todavía tiene que aprenderse; tambaleándose incómodo mientras ella finge no hacerle caso; apoyándose en la cómoda para mantener el equilibrio mientras ella le mira de reojo sin comprender por qué no se atreve a decirle nada, se muere de ganas de decirle que se alegra de que haya salido bien del operativo, pero no le salen las palabras. Podría levantarse de un salto, cogerle las manos y mirarle a los ojos, pero todavía no ha aceptado que “sí que pasa” algo entre ellos, la frustración le nubla la vista, y no se da cuenta de que es Él el que está ahí de pie, suplicando un poco de atención.
Lucas ya no sabe dónde meterse, se siente un panoli y decide desistir… ]

Lucas: Me voy, me voy para allá… ¿vale?

[Sara ve que los dos han perdido la oportunidad de decirse lo que tenían en mente… y sin articular palabra permite que se vaya]


¿Qué le vamos a hacer? Una oportunidad perdida más… pero por suerte, la antesala del gran diluvio que vendría tan sólo dos días después.

viernes, 25 de julio de 2008

Lo que dio de sí una noche de enero...

Hace ya 7 meses que llegó a nuestras pantallas un regalo en forma de capítulo llamado "El click"; era el ansiado inicio de la 5ª temporada de la serie tras un parón de 6 meses que nos había dejado con la duda de si Sara finalmente elegiría a Lucas o se quedaría con Aitor. Esa fue la gran incógnita del final de temporada, aunque otros temas como la resolución del caso Uriarte, la muerte de Ruth o el nacimiento de Sabinica nos habían dejado con ganas de saber más.
Lo que tienen las series de televisión como esta es que, por mucho que te de la sensación de que la espera se hace larga, en el fondo a uno no le da tiempo a asimilar todo lo que está sucediendo a una velocidad tan frenética. Hemos visto 23 capítulos este año, se dice pronto, pero son más de 30 horas de emisión, más de 2000 minutos en antena que nuestras cabecitas han tenido que asimilar en muy poco tiempo... y han sucedido tantas cosas, que a día de hoy me doy cuenta de que esta última temporada sigue guardando muchos secretos para mí.
Hace un par de semanas, cuando terminó la emisión (que no la temporada...) me propuse dedicar el resto del verano a repasar aquellos momentos que no pude saborear bien cuando tocaba y hacer así la espera para enero un poco más fácil. Pero finalmente el final de la temporada se dejó para septiembre, y en las últimas semanas no han dejado de surgir noticias, imágenes y nuevas informaciones que nos han tenido a todos metidos todavía en este ritmo frenético que nos obliga a mirar adelante y casi no nos deja tiempo para echar la vista atrás y recordar un poco la magia de los momentos ya vividos. Sin darme cuenta, nos hemos plantado a finales de Julio y sigo con la misma sensación de ignorancia.

¿Recordáis aquellos momentos? Ya nos lo habían anunciado en un avance publicitario... pero cuando vimos a Lucas bajar las escaleras del parking, todos tuvimos claro que todo iría rodado. Había salido cara, aunque entonces todavía no supiéramos lo que eso significaba, y el sueño de Madagascar estaba más vivo que nunca.
La conversación en la camilla nos sacudió del cuerpo las últimas dudas que pudiéramos tener, y ya de paso, pudimos disfrutar de un momento de tranquilidad entre tanta acción. Las camillas de heridos iban y venían, pero daba igual, toda la atención estaba centrada en ellos, y la realización le hizo justicia al momento. Esa imagen se me quedará grabada mucho tiempo...


Sara depositó sus sueños en una maleta azul mientras le mandaba mensajes a Lucas; él, en comisaría, sonreía al leerlos mientras se enfrentaba con Aitor y se despedía tímidamente de su hermana en el baño (una escena demasiado corta, una vez más...). Pero la maleta terminó precipitándose por la corrala tras una magistral discusión de Sara y Lola. Nosotros ya sabíamos que ella ya no era una niña, pero su familia no se dio cuenta hasta ese día... La maleta era lo de menos; cuando estás dispuesta a irte al otro lado del mundo con la persona a la que amas, te da igual qué ropa llevarte, qué aspecto tener y cuantas fronteras tener que cruzar para llegar a tu objetivo. El bikini ya lo llevaba puesto, y el cepillo de dientes en su bolso fue el arma que utilizó para demostrar que no necesitaba nada más que un buen compañero de viaje.
Pero una vez más él nos hizo sufrir hasta el último momento... pensamos que no llegaba, y tuvimos que comernos las uñas antes de que apareciera.


La escena del aeropuerto... puede que tuviera sus fallos... sus ángulos malos, su música no demasiado bien encontrada... pero nada de eso explica por qué se me cayó el mando a distancia de las manos, ni por qué me embobé mirando una escena que ya sabía cómo iba a terminar. Era lo que todos habíamos soñado desde que oímos mencionar determinada isla del Océano Índico, desde que vimos girar un globo terráqueo y jugamos todos a cerrar los ojos con ellos; era lo que sin ir más lejos, yo había descrito en uno de mis relatos, y se estaba haciendo realidad... delante de nuestras narices, y todavía quedaban 6 meses para seguir disfrutando de ello...


Fue bonito mientras duró; Lucas y Sara tuvieron sus 10 horas y 35 minutos de noviazgo (como dijo Mylo) que fueron suficientes para encender la chispa que 10 capítulos después reavivaría definitivamente la llama.
Puede que en ese momento no saliera bien, pero sin esa camilla, sin esa maleta, sin ese aeropuerto... nada de lo sucedido hasta ahora habría sido igual.

jueves, 24 de julio de 2008

El libro de las bestias

¿Cómo intentar explicarle a una psicóloga que tu hija se ha enamorado del zumbao de tu mejor amigo sin que se note? Paco tiene la respuesta...


Lola: ¡Que le estamos organizando la vida a nuestra hija! Que le estamos diciendo con quién debe salir, o mejor dicho, con quién no debe salir… Porque mi hija, con quien quiere salir es con…

Paco: Lola, vamos a ver, déjame que te estás liando. ¿No te estás viendo que te estás liando? Déjame a mí que yo lo explique… Vamos a ver… Imagínese una familia de patos…

Ruth: Patos…

Paco: Patos, en sus charcas… felices contentos uhhh y al lado otra charca, donde viven dos amigos de papá Pato. ¿eh? Uno es un cisne y el otro es un… un… un… ¡un pelícano!

Lola: Pero Paco, ¿qué dices? Paco, ¿qué estás diciendo? ¡Qué patos ni pelícanos ni nada, hombre! ¿Qué le vas a contar, una fábula como Gloria Fuertes?

Paco: Lola, por dios, por favor, ¡déjame expresarme! Déjame que termine… por favor… Entonces… un buen día, la hija patita no sigue a mamá pata. ¿Por qué? Porque sigue al cisne, ¿por qué? Porque le gusta el cisne… y claro ella entonces ya cree que no es de la familia de los patos… ¡González! No, ¿eh? Y claro, lo que no sabe es que los intereses de las patitas con los intereses de los cisnes pues no encuadran, no encuadran, no casan son…

Lola: ¡Que! ¡que!, Paco, Paco, que no te entiendo, ni patitas ni patitos ni nada, hombre, ¡que no estamos en Waku Waku!

Ruth: A ver, a ver, lo que me estás intentando decir es que vuestra hija tiene un problema porque le gusta un amigo tuyo, ¿no?

Lola: Sí, sí..

Paco (mirando a Lola): ...Es buena ¿eh?

Sacado del capítulo "Aterriza con las muelas"

martes, 22 de julio de 2008

Viejos augurios

La miraba y parecía que no pudiera ser cierto… era como un ángel caído del cielo y destinado a alegrar a todos con su sonrisa y con el brillo de esos ojos enormes.

Ese día estaba especialmente radiante, a pesar de todo lo que había sufrido, había sabido meterse perfectamente en el papel y hacernos disfrutar a todas; alegrarle el día a Rita, que estaba muy agobiada con el tema de la boda, y a Silvia… que tanto traje para arriba, traje para abajo… le había hecho recordar sus bodas frustradas…


El vestido no le podía quedar mejor, parecía la princesa que de niña siempre había querido ser; aunque ¿qué más podía pedir?, siempre había sido la princesita de su abuelo, de su tía, de su padre, de mí… y de Lucas, claro…

Durante mucho tiempo no supimos comprender qué se escondía detrás de esa sonrisa, detrás de esos ojos caprichosos; ese espíritu indomable que siempre la ha caracterizado... y a una edad demasiado temprana la obligamos a renunciar a sus sueños. Ahora me arrepiento de ello, claro que me arrepiento. Por no querer ser el palo en la rueda, terminé frenándola en seco y me olvidé de lo que quería ella para centrarme en lo que queríamos su padre y yo. Ojalá él la hubiera visto ese día, me pregunto qué cara habría puesto; y su abuelo, y... Lucas... seguramente a ninguno de los tres les habría dejado indiferente verla así.

Tenía una expresión indescriptible en el rostro y esa tez blanquecina de la que siempre se quejaba en verano, ese día le lucía más que nunca. Era imposible no enamorarse de ella.

Yo no sé cómo le irán las cosas a mi hija en la vida, ni si algún día tendré la oportunidad de vestirla de novia, como ya hice con mi hermana pequeña... sólo deseo, que esa sonrisa que tenía ese día dibujada en la cara no se le borre nunca, y que con el tiempo se convierta en una sonrisa sincera y verdadera... no esta máscara que sé que sigue poniendo para que su padre y yo no veamos lo que sufre... que pueda reanudar sus sueños cuanto antes, y que algún día su padre esté tan convencido como yo de que ese espíritu indomable la va a llevar adónde ella quiera y con quien ella quiera.

Imagen del rodaje en Almería, Sara vestida de novia.


Terapias para la ausencia de Pacos

Tal y como hicimos el día de San Juan (cuando injustamente nos privaron de un capítulo de la serie ¬¬), en Un lugar en el mundo hemos decidido ver todos los martes un capítulo antiguo para ir pasando el verano. Abrimos una encuesta con los capítulos de la primera temporada para escoger vuestro favorito y el elegido fue Vade retro, Satanás. Durante las próximas semanas iremos haciendo encuestas sobre los capítulos de otras temporadas y seguramente llegaremos hasta septiembre cuando, por fin, nos dejen ver el tan ansiado final de esta temporada.



Así que mañana, martes 22 de julio, estáis todos invitados a las 22:30 en la chatbox de Unlu para ver y comentar el capítulo simultáneamente. Los que lo tengáis, podéis verlo por vuestros propios medios, los que no lo podéis ver en directo en http://lhdp-lqsa.es.kz.
Nos vemos mañana!

domingo, 20 de julio de 2008

¿Qué te han hecho, Gonzalo?

En el primer capítulo de la primera temporada, ese petardo lanzado al aire llamado “La suerte”, a pie de las escaleras de la comisaría apareció un jovencito de pelo largo y actitud seria del que se decía que era el inspector más joven y con más proyección del cuerpo.

Durante toda la primera temporada, el trío le bautizó como “el niñato”, “el principito” y otros motes que daban a entender la envidia sana que sentían por él; era el brazo derecho del comisario, el que siempre les hacía quedar como unos inútiles, pero que en el fondo les envidiaba por tener más “calle” que él (abajo, al fondo, a la derecha…). Poco después, entendimos todos cuál iba a ser el papel principal de Gonzalo en la serie: consolar a Silvia. Llámesele consolar, llámesele ser pisoteado… la cuestión es que ella, después de salir de una relación relámpago con Márquez y siempre perseguida por la sombra de su matrimonio con Lucas, encontró en Gonzalo, lo que quizás no había buscado nunca… pero en un principio no le molestaba haber encontrado.

La verdad es que tuvieron una historia muy bonita; ella era una chica de tubo de ensayo y microscopio, y él no era el poli macarra que ella buscaba, por lo que durante un tiempo fue bonito ver cómo se adaptaba a sus cosas, a sus planes, a su manera de hacer… lo consiguieron durante bastante tiempo, pero la actitud de Silvia siempre fue un problema. Le dejó repetidas veces, pero siempre se daba cuenta de que se había equivocado… hasta que un día ya no hubo marcha atrás. A todo esto, Gonzalo siempre reaccionaba igual, seguía trabajando como siempre mientras observaba con nostalgia el que había sido su sueño hecho realidad durante un tiempo, su pelirroja.

Tras una incomprensible ruptura en el capítulo de “El yaloví”, Silvia no calculó bien, y en seguida se dio cuenta de que los sentimientos que se le habían despertado al ver a su ex marido al borde de la muerte no le llevaban a ninguna parte… pero Gonzalo cayó rápidamente en los brazos de Ruth, de la que nos habían intentado vender sin demasiado éxito que habían sido compañeros de facultad y por tanto se conocían desde hacía mucho, pero por lo menos para mí, no coló… En seguida fue evidente que eso no era más que un obstáculo añadido al embarazo de Silvia.

Iban a ser padres y ella no podía contárselo. Las miraditas en la boda de Pove y Rita nos hicieron ver otra vez que estaban destinados a estar juntos, y la trágica pérdida del bebé nos hizo pensar a muchos que decidirían superarlo juntos… pero no fue así, ni entonces, ni cuando Ruth murió a manos de don Lorenzo y Gonzalo recayó en la bebida.

Desde entonces, salvo esa mágica escena en la ducha que nos hizo soñar de nuevo para después volver a caer… no se supo nada más de “Gonzalo y Silvia”.

Y yo me pregunto ¿qué te han hecho Gonzalo? ¿En qué te han convertido? ¿Es que ya nadie se acuerda de todo esto? Me da rabia que te pasees por ahí con cara de mustio y sólo sonrías cuando ves a Pepa… porque esto ya está durando demasiado… Ahora nos intentan colar que Silvia en el fondo siempre tuvo una parte de lesbiana y eso fue lo que le hizo fracasar con los hombres (como ella misma diría: espera, que me parto). No es que esté en contra de su relación, estoy en contra de los parches que nos intentan colar… porque Silvia no es para Pepa, hace unos meses ni siquiera sabíamos quién era ella, y aunque nos la intentaron colar como hermana de Paco (una hermana pródiga más) enseguida la destinaron a un papel que para mí no tiene ni pies ni cabeza… ¿Y dónde queda Zalo en todo esto?

Ahora encima le pintan una actitud rara en las investigaciones para que sospechemos si tiene algo que ver con el caso Káiser, que no lo tiene, tranquilos… y de lo que ha sido este hombre hasta ahora ya nadie se acuerda…

Yo quiero que vuelva Zalo, nuestro Zalo, el principito, el niñato, el que en actitud infantil quería imitar a Lucas, que vuelva con Silvia y que puedan ser los dos felices, y que no nos intenten colar ninguna artimaña más…

En colaboración con la Plataforma: ¡que vuelva Gonzalo Montoya!

Dedicado a Kris (¡¡Ay mi Zalo!!)