Por aquél entonces, yo todavía no me había enganchado a la serie, y la escena la tuve que rescatar meses después cuando me quise poner al día para ver la tercera temporada entera. No tardé en darme cuenta de la magia que contenía... de cómo estaban pensados todos los planos... de cómo habían elegido la música. Desde entonces ya me fue imposible escuchar “Te entiendo” a partir del “quizás entonces pueda ser...” sin pensar en otra cosa, sin asociarlo a esta escena, sin notar en el estómago, el escalofrío que sentí la primera vez que vi esta escena...
Me gustó tanto... que los primeros días la veía repetidamente con la esperanza de encontrar reproducción a reproducción algún detalle que se me hubiera escapado y que lo hiciera todo todavía más bonito. Siempre encontraba cosas nuevas...

La actitud de Lucas, al principio es un poco desconcertante; si no has visto el capítulo, piensas que Lucas no quiere que se vaya porque no quiere vivir lejos de ella, y no sabes que él tiene un motivo de peso (aunque equivocado), para pedirle que se quede... pero si conoces su historia, su contexto... entiendes que en el fondo Lucas esgrime la supuesta enfermedad de Paco para evitar que Sara se marche. Ella, como es de esperar, se hace la orgullosa, y no pretende aceptar una súplica de última hora ante quien casi la ha forzado a marcharse a vivir al estranjero para poder olvidarse de él... pero igual que Lucas, sus palabras están encubiertas. Es sólo la rabia lo que la hace gritar y golpearle, porque en realidad, por dentro está conmovida. Lucas por fin ha exteriorizado lo que ella siempre había sabido que pasaría; que tarde o temprano se enamoraría de ella... 
Ante los golpes de rabia de Sara, Lucas la sugeta con fuerza por las muñecas, y ella aprovecha la vía libre para besarle. Es un beso desgarrador... lleno de furia y de tensión retenida... pero que por otro lado, inconscientemente provoca que ambos se suelten las muñecas y vayan a encontrar tiernamente el cuerpo del otro; saben que tienen pocos segundos por delante, y los quieren aprovechar. Sara sigue con el ceño fruncido por la rabia y Lucas está desconcertado; no sabes muy bien si está igual de lanzado que ella o si intenta quitársela de encima... Finalmente Lucas le coge la cara y la separa de él... se miran unos segundos... ¿De qué tienes miedo, Lucas? Ahora ya está hecho... se puede leer en los ojos de Sara... “Te odio”, te odio por no quererme... Lucas la mira con cara de culpabilidad... le come por dentro haberse sentido tan bien en un acto que sigue considerando incorrecto... pero desfallece y se relaja, ella tiene razón, ya está hecho... y en un descuido, ella vuelve a aprovechar la oportunidad de besarle. Esta vez ya no es un beso enrabiado, es dulce y cariñoso, lento,lleno de ternura; al fin y al cabo es su segundo beso...Lucas deja los ojos abiertos unos segundos, incrédulo, y los cierra con fuerza cuando se da cuenta de qué está pasando en realidad. Es como si no quisiera verlo pero quisiera sentirlo con todas sus fuerzas, y a ciegas, se aferra a Sara para disfrutar de esa sensación que le quema por dentro… Ella sigue totalmente entregada y él le sigue la corriente, hasta que sobresaltado, se separa otra vez de ella. Se miran a los ojos, saben que sus vidas han cambiado para siempre, ya nunca más volverán a ser tío y sobrina, y eso les asusta a la par que les encanta… Lucas refunfuña en silencio mientras ella le observa atemorizada por lo que pueda pensar él… pero de su boca y sus manos sólo pueden salir gestos bonitos hacia Sara.

Él le acaricia la cara en un largo gesto de despedida. En el fondo no quiere marcharse, pero sabe que debe hacerlo; ella recibe su tacto como agua caída del cielo y le hace ver con su mirada que sólo hace falta que chasquee los dedos para tenerla a su lado otra vez… pero él decide marcharse, lamentándose otra vez por lo ocurrido, pero lamentándose más por lo que sabe que no debería pasar a partir de entonces…
Decenas de escenas han ido entretegiendo desde entonces la historia de amor más bonita jamás contada, que empezó justamente con esta. Puede que algunas la hayan superado de lejos, puede que muchas otras estén a su altura; lo que es seguro, es que por ser la primera, esta escena siempre quedará grabada en nuestras memorias como su primer beso; la primera vez que sentimos una sensación rara en el estómago al verles juntos… cuando muchos nos dimos cuenta de qué iba a suponer esta historia en nuestras vidas a partir de entonces…
Es una lástima que después de aquello hayamos tenido que sufrir tanto, pero de no haber sido así, tampoco sabríamos apreciar tan bien el maravilloso momento que estamos viviendo…
Por regalarnos todos estos momentos y por mucho más…
Feliz segundo aniversario







































