miércoles, 31 de diciembre de 2008

Fiestas de antaño (2)

-¿Quieres soltar el cuchillito, Mariano, leshe? –dijo Paco limpiándose las migas de polvorón de la boca.
-¡Joder Paco, es que si no pelo las uvas y les quito las pepitas después me atraganto, me pongo a toser, y termino por semana santa! ¡Que sabes que yo soy de tos fácil, Paco! –contestó Mariano ensimismado en su platito lleno de uvas.
Quedaba menos de media hora para las doce de la noche y en casa de los Miranda ya estaba todo listo para recibir el nuevo año.
-¡Pero bueno!- exclamó Lola- ¿Y Lucas, como que no ha aparecido todavía? – en ese momento, Sara que estaba sentada en el sofá mirando sin demasiado entusiasmo el enésimo especial hortera de Nochevieja de la televisión, levantó la cabeza.
-Pues…. No sé, Lola, nos ha dicho que cenaba fuera y vendría para las uvas…
-Pues a este paso se va a tomar el roscón de reyes, porque lo que son las uvas… - dijo mirando el reloj.
-¿Dónde están las bolsas de cotillón, mamá?
-¡Ay, cariño, tienes razón! Están en el armario de la entrada, cógelas que ya es ca
si la hora… – Sara se levantó de un salto y se fue taconeando hasta la entradita, los demás se quedaron en el salón preparándolo todo.
Mariano escurrió una mano entre la botella de champán y el salvamanteles y se dirigió directo al plato de Paco, la dieta le estaba matando de hambre…
-¡Leshes! ¡Mariano! ¡Que no te me comas las uvas, que después me falta una y Lola me acusa de comérmelas yo!- en ese momento Lola entró desde la cocina. Paco intentó disimular el tema recolocando su plato de uvas.
-¿Ya estamos comiendo Paquito?
-Que no Lola… que… sólo estaba contando las uvas otra vez…1,2,3…¿lo ves? 12, lo que yo te decía, todo perfecto, mi amor… - Lola le miraba con los brazos en jarras y un rictus un tanto incrédulo en el rostro… no sería la primera vez que a la novena campanada a Paco ya no le quedaban uvas.
-¿Encuentras las bolsas, Sara? – Gritó Lola.
-¡Sí, sí, mamá, pero es que una se ha roto y no encuentro el collar de flores! – Sara estaba de rodillas, ante el armario de la entrada rebuscando detrás de los abrigos donde debía de haberse caído el collar cuando el timbre sonó. Algo en su corazón hizo que un pinchazo la recorriera de arriba abajo, desde cada una de las raíces de sus rizos rubios hasta la punta de los dedos de los pies que esa noche asomaban elegantemente por la puntera de sus sandalias de invierno. Era Lucas, lo sabía.
Sin perder la calma, se puso en pie se recolocó la ropa y se giró dispuesta a abrir la puerta; sabía que los otros darían por sentado que abriría ella, así que la entrada se convertiría, por fortuna suya, en el refugio perfecto para darle la bienvenida a Lucas en una noche tan especial como aquella.

Colocó la mano nerviosa en el pomo y lo hizo girar. Detrás de la puerta, apareció la esbelta figura de Lucas que, vistiendo un traje oscuro, sin dejar de ser informal, con una camisa morada que le daba un toque todavía más moderno, la esperaba con una sonrisa.
-Buenas noches, Sara.
“Sara”, pensó ella… “debe ser la primera vez en años que no me llama Sarita… ¿Significará eso algo?” Acto seguido, Lucas no pudo disimular una rápida ojeada a la vestimenta de Sara. Se había puesto una minifalda negra con un poco de volantillo que estilizaba la ya de por sí envidiable delgadez de sus piernas y las sandalias negras de tacón, no se quedaban lejos de hacer lo mismo. Una camiseta verde oscuro se ceñía a su vientre mientras una chaquetita negra atada debajo del pecho terminaba de coronar lo que esa noche, no era más que el cuerpo de una adolescente frustrada por ser todavía demasiado joven por salir en Nochevieja pero que no había dejado pasar la oportunidad de arreglarse aunque tuviera que quedarse en casa. Al fin y al cabo, que viniera Lucas, ya era un motivo de sobras para ella.
-Buenas noches, Lucas… ¡casi no llegas eh!

-Bueno… - dijo él rascándose el pelo mientras entraba en el piso – es que me han entretenido… pero yo, las uvas, me las tomo en casa, con mi familia – le guiñó un ojo, Sara sonrió.- Y tú, ¿no sales?
No hizo falta que contestara, su carita de pena y la mirada que furtivamente dirigió al salón le hicieron entender a Lucas que, a sus 16 años, para Paco no había Nocheviejas que valieran…
-No te preocupes, princesa – le dijo pellizcándole la nariz – que cuando cumplas los 18, yo te llevo de fiesta donde sea…
La sonrisa de Sara, iluminó hasta el último centímetro de ese estrecho rincón en el que, tal y como ella había previsto, había podido disfrutar de su minuto de intimidad con Lucas.
Apenas hacía un par de semanas que la había rescatado de aquella carrera de coches clandestina en la que su irresponsabilidad adolescente la había metido y todavía no había tenido la oportunidad de darle las gracias a Lucas como él se merecía.
-Por cierto, ¡bonito collar! – le sonrió él mientras se adentraba en el salón. Sara, sorprendida por el comentario se miró el pecho para descubrir, avergonzada, que al encontrar el collar de flores en el último momento, se lo había colocado instintivamente en el cuello en vez de guardarlo en la bolsa.
-¡Feliz año familia! – dijo Lucas entrando triunfante en el salón - ¿cómo estamos? – acompañando la frase de un golpe en la espalda de Mariano.
-¿Pero tú eres gilipollas? – dijo falto de aliento.
-Joder, joder, joder… sí que terminamos bien el año, ¿no? – ironizó.
-Anda chicos, no os peleéis… - dijo Lola ladeando la cabeza – bienvenido cariño, ¡pensaba que no llegabas! –mientras se acercaba a darle dos besos a Lucas.
-A saber dónde ha estado… - bromeó Paco.
-Que ya te lo dije, que tenía que cenar fuera con unos amigos pero les dije que las uvas, las tomaba en casa.
-Así me gusta – dijo Paco dibujando un gesto de obviedad con los brazos – en familia, como tienen que ser las celebraciones… - y aprovechó para tirarle la pertinente indirecta a Sara, ella le miró enfadada.
-Pues sí… - contestó Mariano con la mirada perdida – es una pena que a Inés se le haya inundado el piso y haya tenido que irse al pueblo con sus padres, que si no, habríamos pasado la Nochevieja juntos como solíamos hacer… y este año que parece ser que… - sonrió con picardía – pues que… la cosa va mejor… - Paco y Lucas se miraron, ambos sabían que no había ninguna inundación y que las mejoras a las que se refería Mariano no pasaban de la retirada de la orden de alejamiento - pues quién sabe, a lo mejor en los propósitos de año nuevo se habría encontrado algún que otro plan de futuro para los dos…
-¡Oye! Hablando de propósitos de año nuevo… - sonrió Lola - ¿Ya tenéis los vuestros?
-Pues… pues… - balbuceó Paco – pues sí, Dolores, sí… yo… yo… me he propuesto…lavar el coche por lo menos una vez al mes. – a Lola se le borró la sonrisa – que lo voy aplazando, lo voy aplazando… y vamos, al final voy esperando a que llueva – dijo señalando acertadamente al cielo.
-¿El coche?....
-Sí, Lola, el coche… - ella volvió a su pose preferida de ama de casa reivindicativa: la mano izquierda apoyada en la cadera mientras la derecha, levantaba un dedo índice hacia el que iba a recibir todo el peso del carácter de Lola Castro.
-Pues ya te podrías haber propuesto… a ver, déjame que piense – ironizó – utilizar todos los días las tiritas anti-ronquido que te regalé – Lucas ahogó una carcajada con la mano – comer menos sobaítos en la cama, que me la dejas toda perdida de migas, sacar la basura cuando te lo digo y no por la mañana cuando la cocina ya apesta – Paco se iba poniendo rojo por momentos – llamar más a menudo a tu madre, que la tienes a la pobre abandonada en Marina d’Or, hacerle más caso a mi padre cuando…
-¡Bueno ya vale, Lola! ¡Todos los años igual! – Lucas no pudo contenerse más.
-Si es que es verdad, Paquito… hay que priorizar… - dijo mientras se sentaba por fin en el sofá – a ver, tú, Lucas… ¿has pensado los tuyos…? – Lucas terminó de darle un sorbo a la cerveza que Lola le había dado antes de contestar.
-Pues… es que yo no creo mucho en estas cosas, Lola… yo soy más de… - se rascó la barba… - improvisar durante todo el año. – Sara le miró mimosa… temía que ese comentario se refiriera a su fama de Casanova.
-¿Improvisar? – asintió Lola no demasiado convencida… - ¿y tú, cariño? ¿Qué te has propuesto este año? – Sara tardó unos segundos en reaccionar, se había quedado embobada mirando a Lucas, hecho que no le pasó desapercibido a su madre.
-Pues yo… - se quedó pensativa – bueno, como no puedo proponerme dejar de fumar – bromeó – supongo que me propondré estudiar un poco más y trabajar duro para conseguir mis objetivos – sus ojos azules la delataron cuando se le escapó una mirada fortuita hacia Lucas.
En esos momentos, la estridente sintonía del programa especial de Nochevieja hizo que todos dirigieran sus miradas al televisor. Quedaban 2 minutos para las 12, y debían apresurarse a colocarlo todo. Cada cual cogió su platito de uvas y se fue sentando; Paco y Lola compartiendo sillón, como las buenas parejas, y Mariano, Lucas y Sara en el sofá. Lucas se sacó el móvil del bolsillo mientras sostenía el plato con la otra mano y se dispuso a escribir un mensaje. Todos se quedaron mirándole extrañados, Sara, recuperó su carita de pena.
-Es que si no después se me colapsan las líneas… - se excusó. Paco negó con la cabeza, seguro que necesitaba decirle algo de urgencia a alguno de sus ligues…
-¡Que ya van! ¡Que ya van! – gritó Lola al ver iluminarse el reloj de la Puerta del Sol.
Mariano se apresuró a coger una uva del plato alertado por la advertencia de Lola, pero antes de que pudiera llevársela a la boca, un manotazo de Lucas la devolvió al plato.
-¡Que eso son los cuartos coññio!
-¡Y yo qué sé joder, Lucas! ¡A mí me ha dicho Lola que empezaban y yo…!
-¡Ahora! – gritó Lola.
Todo el mundo se apresuró a meterse la primera uva en la boca, incluido Mariano, que al haberle pillado hablando, tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para no atragantarse. Todos parecían defenderse bastante bien, incluso Sara, que de no ser por la pequeña carcajada que tuvo que ahogar al descubrir a su padre mirando la tele con los ojos desorbitados, extremadamente pendiente de las campanadas, habría seguido el ritmo sin problemas.
El nuevo año llegó, y todos se apresuraron a felicitarse. Lola y Paco se fundieron en un bonito abrazo, como hacía todos los años desde que estaban juntos, y dedicaron unos segundos a desear que durante ese año, nada ni nadie les separara. Mariano, por su parte, tuvo que correr a la cocina a escupir las pepitas de uva que se le habían acumulado en la boca, por lo que Sara y Lucas, solos en el sofá, pudieron felicitarse el año los primeros.
Lucas la rodeó con el brazo con una sonrisa en la boca y ella, mimosa, escondió su cabeza bajo su cuello. Se quedaron abrazados unos segundos, hasta que Lucas atinó en susurrar un “Feliz año nuevo, princesa” que a Sara le sonó a gloria. Los besos a sus padres no tardaron en llegar, y Mariano regresó de la cocina secándose la boca con una servilleta de papel. Los móviles empezaron a sonar, parecía que por fin, todo el país se pusiera de acuerdo para hacer algo a la vez. Eran mensajes de Silvia, Don Lorenzo o algún amigo lejano que decidía acordarse de ellos… algunos más esperados que otros, y alguno en particular, totalmente inesperado.
Sara cogió su móvil y lo desbloqueó, “1 mensaje recibido, será Cris” anunció… pero su cara de sorpresa le dejó bastante claro a Lucas, que la miraba fijamente, que a Sara no le supuso ninguna pena que no fuera ella; y es que segundos antes de las 12, Lucas se había asegurado de que el primer mensaje que recibiera Sara en ese año fuera suyo.
“En realidad sí que tengo algún que otro propósito de año nuevo… Feliz año, rubia”
Sara dirigió una sonrisa sonriente a Lucas con la que por fin, pudo agradecerle todo lo que había hecho por ella las últimas semanas. Empezaron el año mirándose el uno al otro, sin tener ni idea de todas las cosas que les deparaba ese recién estrenado 2006. Parecía ser que las insistentes preguntas de Sara en el coche, con las que le hizo ver a Lucas que “si ella no fuera quien es, y si simplemente se cruzaran un día por la calle…” seguramente las cosas serían muy diferentes; seguramente, todo sería como estaba destinado a ser.


Feliz año nuevo


Gracias a todos los que habéis decidido compartir conmigo este año, que tengáis un feliz 2009.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Calentando motores

En las últimas semanas, han ido apareciendo noticias relativas al estreno de la nueva temporada que no siempre os he podido ofrecer, pero ayer, día de Navidad, cayó en nuestras manos el mejor regalo posible: el video adelanto de la séptima temporada.



Vuelve el humor, ¡ya te digo que si vuelve! y esta vez, he decidido no ponerme pesimista por nada.
Sara y Lucas están juntos, sea por mucho o poco tiempo y con los obstáculos que haga falta (pólvora mojada incluida), Quique ha vuelto y hay una nueva incorporación en la patrulla basura que seguro nos va a traer muchas risas. Pove está más tierno que nunca, y aunque parece que lo suyo con Rita no va demasiado bien, creo que vamos a disfrutar de ellos por separado como nunca. ¿Qué me decís del acercamiento al "inspectò"? Una de las escenas con las que Rita me ha hecho reír más, fue en la que le dijo a Montoya que sabía que estaba enamorado de ella, ¡y qué narices! que aunque la situación no sea más que una serie de malentendidos encadenados, Gonzalo se merece mucho más protagonismo, y muchas más tramas humorísticas de las que ha tenido hasta ahora; y más, cuando Pepa y Silvia parecen haber prescindido definitivamente de él en sus vidas.
El pollo sigue estando presente para alegría de algunos y desgracia de otros, pero sinceramente, no me preocupa; porque por mucho que no quiera que "La señora Fernández se aleje de su vida" ella va a seguir siendo eso, la señora Fernández, y él, parece ser que un firme candidato a fecundar a las nuevas mamis (que hay que ver, chicas, ¿no os han hablado nunca de Darwin?); y en todo caso, su posible acercamiento con Sara, confío en que no va a ser más que el reflejo de la bonita amistad que han sido capaces de mantener a pesar de los problemas, y en mi cabeza, ambos pertenecerán para siempre cada cuál a su hermano Fernández (tenía que decirlo, lo siento).
Esta vez, Mariano no va a estar loco, ni deprimido, ni va a intentar romper ningún matrimonio, sino que va a ser nuestro Mariano de siempre, al que echamos tanto de menos al principio de la temporada pasada y el que nos sacó en tantas ocasiones de un pozo en el que había muy poca cabida para la risa. No sé si finalmente se casará, sospecho que no, pero bien seguro que vamos a disfrutar de él cada segundo que esté en pantalla.
Y no, Lola no aparece, ya lo sé, pero por mucho que nos duela, muchos ya nos lo imaginábamos. Esta temporada se presenta tras un salto temporal de 1 año, más o menos, en el que han cambiado muchas cosas en San Antonio. Paco y Lola se han separado, y mamá ya no vive con nosotros... pero el tema de la marcha de Adriana es algo muy complicado, y se oyen tantas cosas que al final ya no sabes qué pensar. Lo único que tengo claro es que su marcha "por no encajar en la serie" es una auténtica barbaridad y por mucho que lo intenten nunca lo voy a entender; pero ya os lo he dicho, no quiero ponerme pesimista por nada, así que volveremos a ver el video, volveremos a reír con "la dopamina pa una boda" y la gallina saltando sobre la cama de don Lorenzo, y buscaremos en las pocas escenas en que se ve a Lucas, una esperanza para que no se tambalee nada. Por cierto, ¿os habéis fijado que en los abrazos del trío hay ya un nuevo elemento? Sin duda un gran acierto.

A ser felices y a disfrutar de lo que queda de vacaciones, yo por mi parte, seguiré trabajando para estar lista la primera semana de enero, y sobretodo, estar dispuesta a reír y olvidarme de lo que haya que olvidar.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Fiestas de antaño

-¡¡Paco!! – gritó Lola mientras removía el guiso - ¡Vas a tener que bajar a por más champán! ¡Que con el del lote que te han dado en comisaría no tenemos ni para empezar, oye!
-¡Ahora voy Lola! – se oyó gritar a Paco desde el fondo del pasillo - ¡Que no me aclaro con el vestido este que quieres que le ponga a la niña!
-Hay que ver Paquito… yo aquí muriéndome de calor con los fogones desde las 10 de la mañana, y tú todavía vistiendo a la niña… ¡por una cosa que te pido! – exclamó mientras se secaba el sudor de la frente con el dorso de la mano.
-Bueno, ¡ya está! – dijo Paco entrando en la cocina con Sara de la mano.
-¿Que ya está? – dijo mirando a la niña de arriba abajo que con cara de enfadada, no apartaba sus ojos azules del suelo – Pero si se lo has puesto del revés, Paco… - éste se llevó el pañuelo a la boca mientras inspeccionaba la vestimenta de la niña, un vestido de terciopelo azul con un lazo en la cintura y un pequeño fleco blanco que bordeaba la falda por encima de las rodillas.
Lola dejó de remover el guiso unos segundos y se agachó a la altura de Sara.
-¿Ves este lazo? – Paco asintió con el pañuelo todavía en la boca – Pues va detrás, Paco, te lo he dicho esta mañana… - Lola le dio la vuelta a la niña para desabrocharle la cremallera del costado.
-No me gusta el vestido mamá… - replicó Sara.
-Bueno, Lola… yo… yo… ¡sabes que no me aclaro con estas cosas, mujer!
-Si es que hay que ver, Paquito… - resopló Lola – a ver, ven aquí Sara, no te muevas…
-¡Pero mamá! ¡Que no me gusta el vestido!
-Sara, cariño, ¿qué tiene de malo el vestido que te ha regalado el abuelo?
-¡Que no es rosa! – su padre la miró ladeando la cabeza, se le caía la baba con su niña.
-Pero a ver cariño… ¿Cuántos años tienes tú ya?
-Ocho… - contestó Sara con timidez sin apartar su mirada del suelo.
-Pues ya está amor, las niñas mayores ya no llevan vestiditos rosas… - alegó Lola en un intento desesperado de que la niña no les diera el día de Navidad con el vestido.
-Me da igual mami, ¡yo quiero un vestido rosa! – dijo la niña mientras apartaba las manos de su madre de su costado y se iba corriendo hacia su cuarto. Lola se quedó agachada en el suelo, con cara de sorpresa y el ruido la campana extractora retumbando en su cabeza.
Paco la miró con sorpresa y se encogió de hombros.
-¿Y ahora qué hacemos?
-Tú vete a la tienda a por el champán y después vestimos bien a la niña, pero eso sí, con el vestido eh – dijo levantando la mano – ¡que si no mi padre va a pillar un disgusto…! - resopló – Y date prisa que ya son casi…casi…¡La una y media! ¡Ay Dios mío, Paco, corre, que están a punto de llegar!
-Ya va, Lola, ya va… así aprovecho y recojo a Lucas, que conociéndole, tiene que estar todavía tirado en el sofá y apestando a cerveza… - se llevó el pañuelo a la boca mientras buscaba con los ojos su chaqueta. Lola ladeó la cabeza.
-¿Has hablado con él últimamente? Yo hace más de una semana que no consigo dar con él… – Paco ahogó un gesto de tristeza en una falsa sonrisa.
-Bueno, es lógico, Lola, hace apenas un mes que su padre… - Lola asintió - bueno, ya sabes… que… “ha muerto”; yo creo que cualquiera de nosotros lo llevaríamos mal, y más Lucas, que ya sabes cómo adoraba a Tomás…
-Sí, lo sé… - los dos se quedaron mirando al suelo unos segundos hasta que el reloj de la cocina les recordó que ya era la temida hora y pudieron reaccionar.
-Voy, voy… en media hora vuelvo – le dio un beso en la mejilla a su mujer.
Veinte minutos después, Lola ya había terminado de poner la mesa, se había arreglado el pelo, que con tanta cocción necesitaba un buen retoque y había dejado la comida lista y calentita para servir en cuanto vinieran los invitados, pero no había conseguido que Sara saliera de su cuarto.
-¡Sara! ¿Quieres hacer el favor de abrir la puerta?
-¡Que no quierooo!
-No me obligues a aporrearte la puerta, ¡jovencita! ¡Que ya está bien de tanta tontería!
-¡Quiero un vestido rosa, mamá!
-¿Pero qué vestido ni qué niño muerto, Sarita? Si el único que tienes ya te está pequeño, cariño…
-Pero mamá… ¡Que hoy viene Lucas! ¡Yo quiero un vestido rosa!
-Mira cariño, si sales ahora con el vestidito azul que te ha regalado el abuelo y estás muy pero que muy sonriente toda la comida, te prometo que el lunes vamos a comprarte el vestido rosa más bonito que hayas visto nunca… - dijo sonriendo convencida de que sus palabras iban a dar resultado.
-¡Que no! ¡Que yo lo quiero ahora! – Lola miró al techo en un gesto de desesperación justo cuando el timbre la alertó de que ya habían llegado los invitados, por lo que dejó la puerta del cuarto de Sara y se dirigió al recibidor.
-¡Feliz Navidad! – deseó don Lorenzo entrando por la puerta con un abrigo negro que le llegaba hasta los pies. Detrás de él, entraba una jovencita Silvia, que ya en el último curso de medicina, veía en las Navidades un pequeño respiro para descansar de tantos libros.
-Feliz Navidad, Lola.
-Feliz Navidad – contestó ella abrazándose a su padre y su hermana.
-¿Dónde está mi pequeña? – preguntó don Lorenzo.
-Pues se ha encerrado en su cuarto y no quiere salir… - se lastimó Lola.
-¿Y eso?
-Nada, nada, papá… - dijo sin querer contarle la verdad – cosas de niños… - dijo encogiéndose de hombros.
En ese momento, oyeron como la puerta del cuarto de Sara se abría rápidamente, y unos piececitos revoloteaban por el pasillo en el sentido opuesto al que ellos pretendían. Detrás, otra puerta se cerró de golpe. Lola fue a ver qué había ocurrido.
-Pero… ¿será posible? ¡Ahora se ha encerrado en mi cuarto! – Silvia se rió - ¡Sara! – gritó Lola aporreando la puerta. – Nada, que no hay manera… - volvió hacia el salón.
-Esa niña os va a traer problemas, Lola… - advirtió Silvia.
-Pero es que cualquiera le niega nada con esos ojillos – dijo Don Lorenzo señalando la fotografía de Sara vestida de bailarina que presidía el salón.
Los tres se quedaron unos minutos sentados en el sofá, y disfrutando de un ligero aperitivo que Lola había improvisado mientras duraba la espera, hasta que se oyeron unas llaves al otro lado del rellano que llamaron la atención de todos.
-¡Feliz Navidad, familia! –dijo Paco cargando con un par de bolsas llenas de botellas. Detrás de él, un cabizbajo Lucas, mal afeitado y con el pelo alborotado, entraba con las manos en los bolsillos y con cara de tener pocas ganas de celebrar nada. Todos se miraron entre ellos, acordando no sacar el tema que sabían responsable del estado de ánimo de Lucas.
-Feliz Navidad, Lucas – dijo Lola mientras se acercaba a darle dos besos. Él se limitó a asentir con la cabeza, y detrás de Lola, don Lorenzo y Silvia le saludaron cordialmente intentando aportarle un poco de comodidad.
Se quedaron todos de pie en el salón, antes de colocarse a la mesa que Lola había preparado con toda la dedicación que el tiempo le había permitido cuando Silvia reparó en la presencia de una sexta persona en la sala.
-¡Sarita, cariño! – todos se giraron hacia la puerta del pasillo.
Ahí, de pie, y con las manitas recogidas sobre su vientre, se encontraba la niña, que descontenta con el atuendo que le habían impuesto sus padres, había corrido a buscar lo que ella deseaba al armario de su madre. Había cogido una camiseta sin mangas, rosa, de Lola que le llegaba por los muslos, y consciente de que le quedaba demasiado holgada, se la había estrechado con un cinturón plateado que había encontrado en la sección ochentera del armario de su madre. Por si no fuera poco, se había adueñado del collar de perlas más largo que había encontrado, y exitosamente, había venido andando desde el cuarto de sus padres, con unos zapatos de tacón que le iban 4 tallas grandes.
-Pero Sarita, mi amor… - exclamó Lola - ¿y ese modelito? – Sara miró al suelo avergonzada, no sin antes, observar que Lucas, al que todo el mundo creía totalmente incapaz de cambiar su rictus de inexpresión, la estaba mirando con una ligera sonrisa tierna.
-Déjala, Lola… - dijo Paco – vamos a comer, ¡que no veas tú lo que me ha costado que me vendieran el champán ya frío, y ahora se va a recalentar!
Todos se dirigieron a la mesa para sentarse en el sitio que la tarjetita les indicaba, pero Sara, se quedó de pie en el pasillo viendo cómo todos le pasaban por delante. Lucas, con la parsimonia de rigor, fue el último en pasar.
-Feliz Navidad, Lucas – dijo una vocecilla tímida, a lo que él se detuvo a su paso y le alborotó el pelo.
-Feliz Navidad, princesa.
La sonrisa de Sara iluminó todo el salón en ese instante, ella no necesitaba más regalos de Navidad.
La comida de Lola, como era de esperar, fue un auténtico éxito, por lo que ella quedó más que satisfecha. Todos coincidieron en admirar la preparación de la mesa, que había engalanado con unos manteles color burdeos y una vajilla color crudo y en alabar sus dotes culinarias.
-Excelente, hija, excelente – dijo don Lorenzo con la boca medio llena mientras dibujaba en el aire un círculo con el tenedor.
-Hay que ver Lola – siguió Paco – lo buenos que te quedan los pimientos rellenos.
-¿En serio? – Sonrió ella orgullosa – muchas gracias…- se giró hacia Sara - ¿qué te pasa, cariño? Si has dejado casi todo el plato entero…
-Es que no tengo mucho hambre mamá… - dijo Sara aupada a la mesa mientras revolvía la comida con el tenedor… parecía que la niña iba a conocer a tan pronta edad, los efectos secundarios del enamoramiento.
Entonces Lucas, sentado a su lado, cogió el tenedor de entre sus manos y pinchó un trozo de pimiento. Todos se quedaron sorprendidos, incluida Sara, ya que era el primer gesto que hacía en toda la comida, que no fuera centrarse en su propio plato, cabizbajo.
-Tienes que comer, Sarita – le dijo acercándole el tenedor a la boca- que necesitas crecer para convertirte en una chica muy alta… - se lo acercó un poco más – y muy guapa… - hasta prácticamente rozarle los labios.
Sara abrió la boquita y comió de lo que Lucas le estaba dando, sin quitarle los ojos de encima, y observar cómo había roto su inexpresivo rictus para sonreír otra vez triunfal ante su hazaña.
No importaban los problemas, ni las pocas ganas que tuviera de guardar las apariencias y hacerle creer a todo el mundo que estaba bien; su niña, siempre conseguía arrancarle una sonrisa terapéutica a tiempo… y durante los próximos meses, comprobaría sin duda, lo mucho que la necesitaba para salir del túnel en que la muerte de su padre le había metido.

Continuará... (salto temporal para fin de año)
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Feliz Navidad a todos
Que la celebréis con vuestros seres queridos y que disfrutéis de las vacaciones.

Nur

martes, 9 de diciembre de 2008

Secretos a VOCES

Seis de la tarde. Llego a Sant Just Desvern (GPS en mano por la gentileza de una amiga...¡menos mal!). En la puerta hay mucha gente... me temo que va a ser imposible ver a Hugo en condiciones (si es que llega justo entonces...), aunque sinceramente, no habría sabido qué decirle.
Tras esperar poco más de media horita, por eso de la previsión, al público nos llaman para empezar a entrar. La cola ocupa casi media acera, y curiosamente, mucha gente sigue en la puerta... probablemente ni siquiera iban de público.
Pasamos a la sala de espera... relleno de datos - previo requiso de la cámara - botellín de agua (no tenía yo el estómago para sandwiches) y último cigarrito antes de entrar... ¡Por favor, que no me manden arriba del todo de la grada! E inexplicablemente mis peticiones son oídas; primera fila, extremo izquierdo, alineación perfecta para el sofá de invitados.
El programa se retrasa un rato, han cancelado 2 puentes aéreos y Hugo y Cuca van a llegar tarde (eso significa que no le habría podido ver a la entrada igualmente, respiro un poco más tranquila... y vuelvo a recordar que igualmente, no habría sabido qué decirle). Buenafuente y la banda nos animan un poquito el rato y nos hacen menos aburrida la espera; es lo que tiene estar de público en tu programa favorito, le ves ventajas a todo, y en un día así más que nunca.
El programa por fin empieza y todo va sobre lo previsto... monólogo, primera pausa, Berto, noticias de actualidad, primera entrevista...y justo antes de la segunda pausa, las palabras mágicas "Tras la publicidad nos acompañarán los actores Hugo Silva y Cuca Escribano." Dios mío, ¡parece todo tan irreal! Ya se me hace raro estar tan cerca de los presentadores que veo habitualmente... parece como si los pocos metros que os separan siguieran siendo una enorme pantalla que no te hace apreciar la realidad al 100%, y no me quiero ni imaginar lo que está por venir. La pausa termina y Andreu anuncia a los invitados; momento para disfrutar al máximo de una oportunidad que seguramente va a ser única. La banda toca "Ruby, Ruby, Ruby" y entre aplausos y silvidos, Cuca y Hugo doblan la esquinita del decorado y les veo aparecer; Hugo lleva un brazo en alto, saludando a la gente, de negro impoluto; y a mí , verle a tan pocos metros, me parece todavía más irreal de lo que me ha parecido un rato antes ver a Andreu y compañía.
La entrevista empieza y me alegra que hayan venido a hablar de VOCES (¿recordáis la entrada de hace apenas 2 semanas?, pues ya tenemos un motivo más para sonreír).



Los minutos de la entrevista vuelan, literalmente, ¿en serio que no fueron sólo 30 segundos?, porque me lo parecieron. La niña de Shrek hace de las suyas sentada en el sofá, y me arranca la mayor carcajada de la noche al llamarle Duque a Hugo (¡dónde va a parar, por favor!); y curiosamente ahí, viéndole bromear con una fan ficticia, se te ocurren algunas cosas que le podrías haber dicho a la entrada, al fin y al cabo todo son recuerdos de lo que has vivido disfrutando de su trabajo, no importa nada más, pero por más que lo intentes, no encuentras palabras que plasmen ni de refilón la idea que tienes en mente, y las pocas que puedes encontrar en nada se parecen a las cursiladas y chabacanerías que le suele dedicar la gente; quizás sólo te limitarías a darte a conocer y con un pequeño guiño decirle que has aprovechado la ocasión para venir a verle... Pero da igual, no vas a tener la oportunidad, así que es mejor seguir disfrutando de la entrevista... Pero.. ¿cómo? ¿que ya ha terminado? Lo que yo os decía, 30 segundos y la mitad de ellos con la cabeza en otra parte...al final será verdad eso de que me distraigo con una mosca...
Pocos minutos rellenan el programa tras la entrevista y por fin, nos dejan levantarnos a todos. Salgo sin demasiadas prisas, más que por ser la primera en recuperar mi cámara y ahorrarme así la cola; vuelta a la calle y nuevamente la gente esperando en la puerta de entrada... la silueta de Hugo se intuye tras los paneles translúcidos que cubren la fachada de cristal y entre la gente se oyen murmurios de intenciones. Algunos se quedarán hasta el final, algunos abandonarán al cabo de poco... sea como sea, siempre es curioso ver que entre ellos estaban los que en el plató preguntaban que "quién era ese tío" y los que exhibían su mostruario de fotos con los protagonistas de ya no sé cuántas series (demasiadas, creedme)...
Por si os lo preguntáis, Sí, yo me quedé hasta el final (que no llegó más de 15 o 20 minutos después) y al que, tras el abandono de la mayoría, sólo asistimos unas 15 personas; bastante discretas, debo reconocerlo. Hugo salió arrastrando una maleta de fin de semana y ya sin vestir del negro impoluto de dentro del plató, y no tuvo ningún problema en atender a unos cuantos de los que estábamos ahí, al fin y al cabo, había gente que había esperado horas bajo la lluvia (lejos de ser bucólica un 8 de diciembre). Quizás fui una de las afortunadas, quizás no... quizás eso no es lo más importante ahora mismo, como tampoco lo era acompañarle hasta el coche hasta casi ayudarle a meter la maleta en el maletero... (como por supuesto, hicieron algunos); la última imagen que tengo de la noche, es verle pasar al lado de mi coche dentro de un Mini color beige mientras yo taconeaba entre charcos con la llave en la mano y sentir esa mezcla de alegría y tristeza que me producía el haber podido verle a tan poca distancia y el no haber tenido la oportunidad de contarle todas esas imágenes para las que nunca seré capaz de encontrar palabras. Quién sabe si el destino no me dará otra, desde luego, esta no me la esperaba para nada... Hasta entonces, seguiremos buscando palabras... ;-)

Gracias jerezana por el video
Imagen de público sacada del video del monólogo de misextatv
Al que no le cuadren los horarios, que ate cabos ;-)

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Centímetros de piel

La sirena suena ensordecedoramente mientras un intermitente destello naranja se cuela por las ventanillas. El ruido te retumba en los tímpanos hasta un punto agobiante, es lo que menos necesitas oír en esos momentos. Los baches te hacen sospechar que todavía estáis sobre un camino de tierra, “al fin y al cabo acabamos de salir”, piensas, pero sin duda están siendo los minutos más largos de tu vida.
Ella está tumbada en la camilla, inconsciente, pero con una extraña expresión de tranquilidad en el rostro. No sabes si alegrarte o asustarte por ello; pero da igual, ya la están atendiendo, ya está a salvo. Una mano se le desliza por el borde de la camilla en uno de los baches mientras otras cuatro manos desconocidas, intentan despojarla del vestido para llegar al fondo del problema: un agujero de 9mm en el costado izquierdo.
En un descuido de los operarios le coges la mano a Sara; la enfermera se da cuenta, pero no se atreve a pedirte que la sueltes; tu rostro lo dice todo. La agarras con fuerza pero con cuidado, disfrutando de la infinita suavidad de su piel que incluso en un momento así luce radiante. Te muerdes el labio inferior, te frotas los ojos… no puedes más: estallas a llorar como un niño.
Ni siquiera pudiste ponerle el anillo en el dedo, y ahora no puedes jugar con él, enredado en su mano. Sientes que todos los planes de futuro que tienes se están esfumando dentro de esa pequeña ambulancia, y con ello, tus llantos se agudizan. Maldices el día en que Alison se cruzó en tu vida; maldices el día en que mentiste a Sara en todo esto… y de alguna forma, maldices que Sara fuera tan terca de acudir a la boda en vez de ir al hospital. Se lo habrías perdonado sin dudar, a ella se lo perdonarías todo.
Tu vida con ella empieza a pasar por delante de tus ojos, y te parece cruelmente corta; no eres tú el que se va, pero ella es tu vida, y sientes que se marcha para siempre sin que tú puedas hacer nada. Agachas la cabeza hasta sentir el roce de su mano en tu frente, te aferras a ella, no quieres soltarla… apenas unos pocos centímetros de piel os unen, muchos menos de los que te prometiste que lo harían el resto de vuestras vidas…
Y la sirena sigue sonando… y los monitores empiezan a pitar descontroladamente… no quieres más que olvidarte de ese ruido ensordecedor cuando por fin, unas palabras lo tiñen de un desconcertante tono consolador…

-Señor Fernández, hemos conseguido estabilizarla, ya no podemos hacer más hasta llegar al hospital…- al que sin duda vas a llegar cogido de su mano.


martes, 2 de diciembre de 2008

Y Dios dijo: "Que se haga la luz", y la luz, se hizo.

Noticia publicada en el semanal:


Como bien dice la noticia, ni hay nada confirmado, ni se sabe cuánto va a durar esto... lo que está claro es que después de los sustos que nos hemos pegado, esta noticia ha caído como agua de Mayo, y aquí corriendo que he venido a contárosla.
No he tenido mucho tiempo de informaros paso por paso de todo lo que se ha ido diciendo (que tampoco tiene por que ser todo verdad, ese es uno de los problemas), pero para que nos entendamos, se rumoreaba que tras los dos primeros capítulos de esta próxima temporada, Lucas iba a desaparecer hasta nuevo aviso o quizás para siempre (aunque su personaje no moría, porque ya hay otros medios que se han atrevido a adelantar que se marcha por un encargo de un cuerpo de policía internacional); pues bien "el nuevo aviso" parece estar aquí, y aunque todavía no haya empezado la emisión de la serie, ya llevan unos cuantos capítulos rodados, pero tampoco muchos, es de suponer, así que esto nos hace sospechar que no va a ser tanto el tiempo en que Lucas esté "ausente" o bien que no va a tardar mucho en caer en la tentación de hacerle una visita a su familia, y a su recién estrenada mujer.
Crucemos los dedos para que todo esto salga bien y no sea un simple rumor.
Bienvenido a CASA de nuevo...

domingo, 23 de noviembre de 2008

Me siento bueno, me siento mejor persona...

Hugo Silva en el calendario APSA 2009
APSA es una entidad sin ánimo de lucro declarada de utilidad pública en 1970. Desde sus orígenes en 1961 su objetivo ha sido el de mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual de la provincia de Alicante, ofreciéndoles el mayor apoyo posible a lo largo de todo su ciclo vital.
El crecimiento y la evolución de la asociación han sido constantes y han venido determinados por el espíritu innovador de sus socios y profesionales quienes, con la ayuda de las entidades colaboradoras, han buscado desde siempre la calidad en el servicio para adelantarse a las posibles necesidades de sus usuarios.
En la actualidad, APSA presta servicio directo a más de mil personas desde los proyectos sociales que tiene en funcionamiento. Sus centros, servicios, programas y centros especiales de empleo se complementan con un objetivo final; proporcionar a la persona con discapacidad intelectual la mejor atención posible para aumentar su calidad de vida y desarrollar al máximo su autonomía.
Por su estructura, historia y tamaño, APSA es hoy una de las principales asociaciones de la Comunidad Valenciana y se encuentra entre las diez primeras del sector a nivel nacional.


Michelle Jenner en las campañas de Antena3

ver vídeo

Video de archivo:




Encontrando estas cosillas de vez en cuando por la red, a uno le es más fácil sonreír.

Disculpad la ausencia; espero poder ponerme las pilas en breve.

sábado, 15 de noviembre de 2008

El canuto de la...¿terapia?

Hoy, finalizada por fin mi etapa de parciales me he dispuesto a disfrutar de la tarde libre que tanto necesitaba; tenía previsto actualizar con alguna tontería para suplir la inspiración que hace tiempo que me falta, pero sinceramente, he sido incapaz de hacerlo.
En los diez días que hace que no actualizo he ido leyendo los comentarios que me habéis dejado tanto en la entrada como en el tagboard y... a parte de no haber tenido tiempo de contestaros, el ambiente que estoy viendo que la mala noticia de la marcha de Adriana Ozores ha dejado en el aire también ha impedido que haya escrito en estos días. Pero vamos, ¿qué nos pasa, chicos? ¿Cómo podemos haber llegado hasta el punto de pedir un final digno para la serie?
Respeto a quién lo haga, he oído motivos muy buenos para ello, per ninguno, absolutamente ninguno creo que me podrá convencer nunca.
Yo soy la última que desea que las cosas vayan de mal en peor y algún día tener que reconocer que me equivoqué en lo que os estoy escribiendo ahora, pero la experiencia me ha enseñado que con esto, igual que con muchas otras cosas, es mejor ver el vaso medio lleno y buscar los motivos por los que seguir disfrutando de la serie... y en esas me encontraba cuando se me ha ocurrido un método infalible: rescatar un capítulo que el tiempo no me ha permitido ver de nuevo desde hace mucho, prácticamente desde la semana que se emitió; en mi caso "El canuto de la verdad".
"Qué mal ejemplo", pensaréis... "ese capítulo tiene cosas que vamos a echar en falta", y efectivamente, tendréis razón; pero no se trata de encontrar un capítulo que encaje con el aspecto que preveemos que va a tener la serie a partir de ahora y valorar si estamos dispuestos a seguir o no; No, se trata de recordar el motivo que nos ha traído hasta aquí: a mí a escribir esto y a tí a molestarte en leerlo. Hacer una valoración general y mirar adelante con optimismo; llorar con los momentos que te lo pidan y reír con el resto, sobretodo reír.
Puede que Lola ya no vaya a estar, y puede que Lucas no aparezca más que en los dos primeros capítulos; vale, sí. Lo sé, y me duele, y prefiero no recordarlo, pero ¿qué me decís de Sara? ¿Y de Paco? ¿Y de Mariano? ¿Y Gonzalo? ¿Y de Pove y Rita? ¿Y de Silvia?¿Y de don Lorenzo?¿Y de todos los demás?
¿Preferís quedaros también sin ellos para no tener que ver cómo Lola y Lucas no están?
Yo no.
Me va a doler horrores ver a Sara sola (físicamente, porque estoy convencida de que "sola" no va a estar), pero por lo menos, la voy a ver. Voy a echar de menos a Lola igual que todos, pero es ley de vida, y ha tocado más bien tarde que temprano.
Esta serie la levantan un grupo de profesionales que no merecen que les hagamos esto; y no sólo hablo del reparto. Se merecen todo mi respeto y admiración, y no sólo por eso voy a seguir viendo la serie sino porque... inspirándome en unas palabras que un día Romina puso en boca de Lucas "puedo vivir sin ella, la movida es que no quiero".
Lamento "haber sembrado el terror" con mi última entrada; desgraciadamente pretendía ser información objetiva, y me habría parecido mucho más frío poneros directamente el link; pero las malas noticias son malas se cuenten como se cuenten, y es lógico ver la reacción que muchos habéis tenido.
Yo por mí, mientras el tiempo me lo permita va a seguir todo igual; sobra decirlo, y si algún día deja de interesarme el tema como ahora, más que pediros que me dejéis decidir, os pido que me déis un tirón de oreja y me obliguéis a hacer de nuevo lo que he hecho esta tarde; porque no importa de qué humor estés: Mariano siempre te hará reír. No importa cuanto haga que no veas, no hables, o no pases un buen momento con tu padre: Paco siempre te va a parecer el padre más entrañable del mundo. No importa que hayas dejado de creer en el amor o en los valores principales de una relación: Sara y Lucas te van a recordar que todo es posible.


Y todo esto, aparezca quien aparezca en escena, va a seguir siendo igual... y nosotros lo vamos a ver.

martes, 4 de noviembre de 2008

Madre no hay más que una

Llegas un día a casa, cansada, más bien agotada, de todo lo que has hecho durante el día y te lamentas de lo que te queda todavía por hacer... Pero encuentras un huequecito para mirar el correo y dar una vuelta por aquellos lugares, donde sabes que siempre encontrarás algún amigo al que poder saludar y con el que poder compartir esos diez minutos de descanso, a mucho estirar. Pero un link aparece delante de tu vista, y desde el segundo posterior a pincharlo, sabes que te va a estar ardiendo en las manos durante un tiempo... eso lo cambia todo.
...por lo menos hasta que consigas descifrar si se trata de un rumor más, o si es la confirmación definitiva a la noticia que recibiste por otro lado y acordaste callar hasta nuevo aviso...
...hasta que tu cabeza, con una idea preconcebida que lo que es "la serie" o LA SERIE, mejor dicho, y especialmente de lo que son "los Miranda" consiga entender que Lola ya no va a estar en ella...
...hasta que deje de dolerte, y también, hasta que deje de dolerles a esas personas a las que, inevitablemente, te sientes atada y por quien te preocupas; porque son muchos los sentimientos que te han descrito hacia todo esto, y te da miedo que esta noticia le pueda dar un revés a sus emociones... Pero sé que esta es una de las cosas que nunca dejará de dolernos. Porque no será lo mismo sin ella, no lo será; y aunque no sea la protagonista de la mayor historia de amor jamás contada, ni sea una pieza clave del humor en la serie (cosa que posiblemente algunos me cuestionéis, y con razón), madre, no hay más que una, y durante todo este tiempo, la indiscutible madre de la serie ha sido Lola.
Todavía me arde en las manos, porque realmente no consigo entender qué van a hacer... qué escusa barata nos van a dar para que Lola se aleje de su hija, su marido, su padre, su hermana... y el resto de su "familia", posiblemente es el personaje con menos escusas verosímiles por las que pueda desaparecer, y puede que por eso me de todavía más miedo... pero una vez más, prefiero no hacer quinielas de las que después me pueda arrepentir.

Se confirma así, una nueva baja en lo que ya cada vez se parece menos a nuestra serie, tal y como la entendíamos hace un tiempo. ¿Que seguirá teniendo cosas buenas? Por supuestísimo, pero habrá que ver cuáles.
Parece ser que el tema de Hugo sigue siendo un paisaje un tanto borroso... ¿Dos capítulos más y final abierto para el personaje? Vamos... de ahí a largarse para siempre hay un cacho... y que yo sepa, a Hugo no se le está metiendo en el mismo saco que a los otros que se marchan; ya sea porque no les interesa, o porque realmente no debe estar ahí... no lo sé, la verdad es que prefiero no darle más vueltas al tema. Igual que no le culpé a él en su día, no voy a culpar ahora a Adriana por lo mismo. Cada cual toma sus propias decisiones, y nosotros no somos nadie para cuestionárselas, más bien, lo que tenemos que hacer es bajar la cabeza y agradecer el trabajo de todo este tiempo como bien se merecen; aunque haya cosas que no se puedan agradecer con palabras.

"Si ejjj que... te vamos a echar mucho de menos, corazón..."

sábado, 25 de octubre de 2008

Un nuevo fichaje de temporada

Noticia de fórmulatv:

El que fuera presentador del 'Club Disney' se incorpora a la ficción de Globomedia. Fede Celada deja la serie y Hugo Silva reduce su presencia.

El actor Jimmy Castro ha fichado por la quinta temporada de la serie 'Los hombres de Paco'. La ficción de Globomedia para Antena 3 ya ha comenzado la grabación de la quinta tanda de capítulos. Castro, de 20 años, ha participado en las series 'Hermanas', 'Divinos', 'Como el perro y el gato', 'Hospital Central' o 'El comisario', aunque su trabajo más popular hasta la fecha ha sido el de presentar durante varias temporadas los infantiles 'Club Disney' y 'Zona Disney' en Telecinco y La 1.
Fede Celada, baja, y Hugo Silva participará menos
Asímismo, el actor Enrique Martínez, que da vida a Quique en la serie, no volverá a aparecer en la ficción tras fichar por la serie de La 2 'Plutón BRB nero'. Quién sí volverá, aunque menos, es Hugo Silva. Tras la muerte y resurrección de Lucas, su personaje, el actor se tomará más tiempo para el cine y reducirá su participación en la quinta temporada de la serie.



Sé que muchos, más que fijaros en la noticia de la incorporación de Jimmy Castro (que debo decir que me ha alegrado bastante, ya que para los de mi generación, es alguien a quien le tenemos mucha simpatía), os habrá llamado mucho más la atención, saber que Fede Celada y Enrique Martínez van a ser baja para la próxima temporada. Sé que el texto presta a confusión (como bien ha dicho la persona que me ha facilitado la información en el foro), y parece que se hayan equivocado de nombre para después rectificarlo, pero leído con un poco más de detenimiento, yo entiendo que la noticia es que Fede Celada deja la serie y Enrique Martínez (al que dejamos de ver hace ya un tiempecillo), no volverá; por eso se les cita por separado.


Obviamente, no es una buena noticia, Curtis y Kike son dos pilares fundamentales del humor en comisaría, pero debo decir que con esta nueva incorporación (que cuadra a la perfección con la noticia que tuvimos hace algún tiempo, y que no sabíamos si creernos o no, de que íbamos a tener un nuevo agente en comisaría), se dibuja un posible nuevo perfil de "la patrulla basura". ¿Qué tal Aitor y el personaje de Jimmy (que todavía no sabemos cómo se llama) a las órdenes del recién estrenado agente povedilla?
Pensadlo, un agnete de la edad de Aitor, codo con codo con él y formando equipo con Pove y Rita. Así es cómo yo lo veo, aunque puede que me equivoque, claro...
Después de esto la pregunta es inevitable: ¿Era curtis el que se cayó del avión? No lo sé, pero debo confesar que como ya había oído alguna campana de que esto podía pasar, eso fue lo primero que pensé, aunque no lo dije. Y por favor, que no salga nadie a decirme ahora que el que se cayó del avión tenía el pelo corto y llevaba traje; está claro que era un paracaidista haciendo de doble, así que eso no tiene ninguna relevancia; quien ellos quieran que sea, será, y ya está...
No me voy a despedir de Kike ni de Curtis hasta que no se sepa algo más del tema, además, se me hace bastante cuesta arriba... así que me voy a limitar a darle la bienvenida a Jimmy al maravilloso mundo de los Pacos y a celebrar que una vez más, los medios de comunicación confirman que Hugo va a seguir saliendo, aunque sea con menos frecuencia.

lunes, 20 de octubre de 2008

Por la supervivencia de una historia…(y de un blog)

Como ya habréis notado, y de hecho os he contado, últimamente no he tenido tiempo de escribir nada. Me preocupa mucho poder mantener esto en las condiciones que siempre me propuse, y aunque cruzo los dedos para que esto sea sólo una racha temporal, mucho me temo que salvo un breve período de vacaciones que voy a tener de enero a febrero, la cosa va a seguir dura el resto del curso, y lo peor, es que no va a mejorar precisamente durante la emisión de esta próxima (y todos sabemos que seguramente última) temporada de la serie…
Pero no os preocupéis, no quiero ponerme dramática, sabéis que voy a sacar tiempo de donde sea para seguir adelante, y tengo la suerte de tener a mucha gente que me arrima un hombro cuando lo necesito (gracias, de verdad), pero me sentía en la obligación de avisaros y disculparme.
Hoy algo me ha instado a volver por aquí… he observado que hay gente que todavía cuenta con la posibilidad de que las cosas vayan mal hasta el punto de que o bien Sara o bien Lucas muera en la próxima temporada y eso justifique la tan anunciada “disminución de las apariciones de Hugo en la serie”; que en el supósito de que muriera Sara, la justificaría igual, pero obviamente eso implicaría que Michelle desapareciera también, y todos sabemos que eso ni lo han anunciado, ni va a pasar... por eso digo, aconsejo, os insto a que seamos un poco más positivos con el tema, y confiemos en que la solución al enigma, es cualquiera de las otras 50.000 que puede tener… No tengo ni idea de cómo van “las negociaciones”, se han dicho ya tantas cosas, que no sé qué pensar… lo único que tengo claro es que aunque no sea con su forma habitual, la historia va a estar ahí, y los pacos, seguirán siendo los pacos de siempre.
Para los que os pueda interesar, llevo un tiempo escribiendo un relato por capítulos en el foro (lo pone en la barra lateral), así que si no me veis mucho por aquí, ahí podéis seguir el relato que no he puesto en el blog.
Nos vemos pronto, y recordad… siempre, siempre, siempre.

domingo, 12 de octubre de 2008

Melendi y Michelle en la revista 40

Pág 1 - Pág 2 - Pág 3 - Pág 4 - Pág 5 - Pág 6 - Pág 7

Lo que habríamos dado por una simple tira de fotomatón de ellos dos...

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Disculpadme por encontrarme tan ausente últimamente. Tengo un montón de planes para el blog en mente pero no tengo ni un minuto libre al día para empezar a construirlos... me he visto envuelta en una mudanza imprevista y tengo millones de cosas que hacer... espero que sepáis ser pacientes para leer el balance de temporada, la visión de Lucas de la boda, y la 3ª parte del esbozo de Silvia que todavía os debo. Disculpad las molestias :(

lunes, 6 de octubre de 2008

Quizás sea el mar...

Dedicado a una gran amiga, compañera y escritora que nos ha alegrado el verano con sus palabras... Gracias madrid por regalarnos esas magníficas vacaciones de las que yo, humildemente, he intentado hacer un video con las imágenes de estos últimos capítulos...

Espero que os guste:

domingo, 5 de octubre de 2008

Existen las monedas de dos caras, Lola...

Llevo 18 años soñando con la boda de mi hija y siempre me había imaginado un lugar así; un lugar apartado en el campo, en una ermita con olor a sacristía y azahar; con muy pocos invitados, los íntimos de nuestra vida. Mariano bailando pasodobles y perdiendo el control. Imaginaba a mi padre con un par de copas de más repartiendo abrazos, a Paco emocionado, con la mirada fija, los ojillos brillantes y aguantando el tipo. Y al novio, que parece que no va a llegar nunca a la boda, pero que terminará esperando como todos en el altar, con miedo de que no llegue la novia .

Las bodas son alegría, color, porvenir...lo que nadie se puede imaginar nunca de una boda es que sea peligrosa, y mucho menos la de tu hija.


Me hubiera gustado ver a Sara bailar el vals de después del banquete, bailar con Lucas y después con su padre como cuando era niña y se le subía en los zapatos en las fiestas del pueblo, y hacia como que volaba.
Dicen que un yerno nunca es todo lo perfecto que una madre desearía, y Lucas tampoco lo es. No vendrá a comer los domingos, ni se acordara de felicitarme en mi santo, pero siempre he sabido que cuidara de Sara como si se jugase la vida en ello, pero lo malo es que Lucas se juega demasiadas veces la vida y la moneda no siempre cae del mismo lado.

Mi madre decía que el matrimonio es un salto al vacío y que, para que todo funcione bien después de la luna de miel, hay que tener siempre los pies en el suelo. Pero creo que ahora nadie valora tener los pies en el suelo, ahora se vive pensando en el momento y eso da mucho mas vértigo.
Llevo 18 años soñando con su boda y dicen que, que cuando sueñas con una boda significa que se acerca un tiempo de prosperidad, pero yo nunca he creido en los refranes.

Gracias Vicky por la transcripción

miércoles, 1 de octubre de 2008

Diario de una novia

Una del mediodía… el teléfono me sorprende preparándome para bajar a la playa por última vez, aunque esta vez no me vayas a acompañar entre las olas, ni tumbados en la arena, ni me vayas a perseguir por la orilla para intentar ahogarme y después devolverme el aire entre beso y beso; eres tú quien está al otro lado, para cumplir con tu promesa de salir siempre entre mis últimas diez llamadas. Pareces incluso más nervioso que yo, por mucho que intentes ocultarlo tras esa facha de novio durito. No sigas intentándolo, Lucas, no te voy a contar nada del vestido… ¡y ni se te ocurra llegar tarde, eh! Aunque bueno, sé que esta vez, vas a llegar en paracaídas si hace falta… porque pase lo que pase ya no hay nada que pueda separarnos.
A la vuelta de la playa me espera mi despedida de soltera… las chicas están ahí, como siempre, para animarme y para darme sus siempre útiles consejos…
Silvia… todavía no he podido hablar con ella de todo esto y saber cómo le ha sentado realmente. La verdad es que es la única persona en este mundo que puede entender lo que siento en este momento, a pocas horas de casarme con Lucas, aunque tanto ella como yo sabemos que mi boda no va a tener mucho que ver con la suya… nuestra familia no va a estar ahí, ni vamos a tener un gran banquete después… y esta vez, los dos damos el paso con la certeza de que vamos a pasar el resto de nuestra vida juntos.
Pepa… eres igualmente mi tía, y siento que casi no te conozco; pero a pesar de ello, el día de mi boda eres capaz de darme una de las mayores alegrías que podrías darme. Silvia ha encontrado un lugar a tu lado, y que ella sea feliz en un día como hoy, me da alas para seguir adelante sin tener ya la última preocupación que tenía a mis espaldas… así que gracias, Pepa.
Rita… tan inocentona como siempre… No te preocupes, creo que Lucas y yo sabremos aprovechar el tiempo.
Y mamá… me duele el alma sólo de recordar que no vas a estar ahí, a mi lado… que no me vas a colocar el velo ni me vas a retocar el rimmel cuando, por culpa de los nervios, derrame las primeras lágrimas antes de salir de casa... pero para tener esa maravillosa boda de fugitivos que me describes con tus siempre acertadas palabras, las cosas tienen que ser así, por mucho que nos pese… y no te preocupes, que ya tendremos tiempo de revivirla domingo tras domingo, después de comer esa paella que tienes tantas ganas de preparar para nosotros cuatro, solos en casita… te lo prometo.
Me decido a prepararme, por fin, para el gran momento…pero no es una tarde de maquillaje, peluquería y nervios la que me espera precisamente…


Mi madre siempre decía, que el motivo principal por el que no quería que fuera policía, era porque yo siempre voy con el pecho por delante, y que la gente como yo… somos los que al final nos llevamos el tiro. Y no se equivocaba… no creo que ningún policía sueñe con arriesgar su vida en un momento como ese, pero si algo he aprendido en los pocos meses que llevo en el cuerpo, es que no importan las adversidades con las que te encuentres, ni el momento en el que vengan… lo que cuenta es tener siempre un objetivo claro, limpio, al final del túnel, y avanzar sin miedos, arriesgando todo lo que tengas que arriesgar y luchando todo lo que tengas que luchar, para llegar a él. Y mi objetivo eres tú, Lucas, nuestra boda, nuestro momento… y sabes que no hay obstáculos, ni adversidades, ni tiros que me puedan impedir llegar a ella…

Por eso, a pesar de todo, acudo... tan nerviosa como preveía, con el paso firme y la respiración agitada, viendo en cada uno de mis pasos un momento diferente de los que hemos vivido.
Los desayunos en mi casa cuando yo todavía era una niña y te pedía que me llevaras al cole, los días que tras mucho insistir aceptabas, y nos perdíamos la primera hora de clase dando vueltas en tu descapotable y paseando por el campo… todas las veces que te provocaba y te sacaba de quicio, hasta que descubrí que tú también me querías y que te habías dado cuenta de que, conmigo, no ibas a sentirte solo nunca más. Nuestro primer beso, nuestra primera noche… nuestro piso, nuestro banco… todos los momentos en que sentí que yo te pertenecía a ti y tú me pertenecías a mí; el uno por el otro, sin nada a la vista que pudiera separarnos. Son todos aquellos momentos los que me dan fuerzas para andar hacia la iglesia, Lucas, la posibilidad de seguir viviéndolos día tras día hasta mi último aliento…

Me detengo frente a los portones de madera, están cerrados pero siento que dentro hay alguien… me asomo, con la intención de tantear el terreno antes de entrar definitivamente, pero apenas me das un segundo para prepararme. Como me prometiste, estás ahí, atento a la puerta y listo para recibirme en el altar… no puedo apartar mis ojos de ti, no puedo, y por mucho que hayas tenido el detalle de traer a unos músicos con tan poco tiempo de antelación, en mi cabeza sólo retumban los acordes del Canon de Pachelbel, la marcha nupcial que siempre quise y nunca me atreví a pedirte… Por unos segundos, me olvido del dolor que paraliza mi costado izquierdo, me aferro al ramo con todas mis fuerzas, y con la mirada fija en tus ojos, saco fuerzas de donde sé que ya no tengo para seguir avanzando, porque hace menos de una semana, me prometí a mi misma que no iba a vivir un solo día de mi vida sin escucharte reír por las mañanas, sin sentir el picor de tu barba en mi mejilla, sin disfrutar del olor de cada uno de tus besos…


Tú me recibes al final del pasillo, mi túnel, y me coges la mano nervioso… ya estoy aquí, todo ha salido bien. Me sostienes la mirada en todo momento y me agarras con fuerza de la mano… sólo dejas de mirarme un momento, cuando el cura te pide las arras… pero no me importa que se te hayan olvidado, amor, con nuestra moneda de dos caras tenemos más que suficiente…
El cura sigue hablando a medida que siento que mi cabeza se marcha a otra parte, aunque siempre cerca de ti. Noto como una sensación amarga me sube por el pecho y no estoy segura de poder vivir ese momento con toda la entereza que me habría gustado… pero en tus ojos encuentro de nuevo la fuerza para mantenerme despierta.
Tú, Lucas, ¿quieres recibir a Sara como esposa y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y así amarla y respetarla todos los días de tu vida?
Primero me respondes sólo a mí, con los ojos, como has sabido hacer siempre… y tras estos segundos de intimidad que has decidido regalarme, veo cómo pronuncias el Sí que ha sonado más bonito que nunca en mis oídos… “sí quiero, sí quiero…”. Tengo ganas de recorrer los pocos centímetros que nos separan y abrazarte, aunque todavía no sea hora… pero las fuerzas me fallan y las piernas me traicionan; tú me sujetas y te aseguras de que todo siga bien…
“Dile que siga… por favor, dile que siga…”
Me pasas la mano por la cintura y pegada a tu cuerpo, oigo cómo mi turno llega por fin…
Tú, Sara, ¿quieres recibir a Lucas como esposo y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y así amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?
Y no me hacen falta más segundos para dar mi tan ansiado sí quiero, para terminar con dos simples palabras, el camino que hace dos años empezamos, aunque yo hubiera cogido carrerilla desde mucho antes… me sonríes y entonces sí se me olvida por completo el dolor que sigo sintiendo, y no me asusta la humedad que empiezo a notar en mi mano…

“Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre…”

Y las lágrimas nos inundan a los dos en la mirada más feliz que hemos compartido nunca, nadie lo separará, Lucas, nadie lo separará; siento cómo me sostienes con fuerza y lentamente te acercas para besarme… consciente de que el tacto de tus labios va a ser lo último que pueda sentir con claridad… rebosante de felicidad por haber conseguido dar ese paso contigo, y deseando con todas mis fuerzas, despertar mañana en algún hotel perdido de Brasil, para poder disfrutar contigo de nuestra luna de miel…