viernes, 19 de septiembre de 2008

Libres



¿Sabes que era lo mejor para mí? (Por mucho que digan… sabes que nadie puede entender lo que sientes en eso momento, y no puedes permitir que nadie te diga qué es lo mejor para ti… porque nadie lo sabe mejor que tú…)
Escuchar a Lucas reírse por las mañanas… (y entonces, un flash de imágenes inunda tu cabeza: la primera vez que despertasteis juntos, la segunda, la tercera… y todas las demás; todas las mañanas que compartisteis en vuestro piso, la sonrisa que lucía él a primera hora del día, cuando te descubría ahí, a su lado, abriendo los ojos perezosa ante los primeros rayos de luz…)
Que me picase la mejilla con la barba de tres días… (y a medida que pronuncias esas palabras, sientes como tu cuerpo te traiciona y evita que puedas mantener la compostura al sentir de una forma tan clara, otra vez, esa sensación en tu rostro… te pincha como la primera vez que te besó, como cada vez que te quejabas y él respondía con más besos… hasta que al final te acostumbraste y decidiste que no querías vivir sin esa sensación en tu cara. Pero te da miedo llevarte la mano a la mejilla, porque sabes que su barba no va a estar ahí… y que de ahora en adelante, esa sensación no va a ser más que una imaginación, un recuerdo, que tu cabeza jamás podrá borrar.)
El olor de cada uno de sus besos… (y tu aliento, definitivamente, decide quedarse atrancado en algún lugar entre tu pecho y tu boca… no puedes respirar, ni tampoco quieres hacerlo; no soportas la idea de que nunca más vas a volver a sentir ese sabor en tu boca ni ese tacto en tus labios…)
Pero sigues andando con una fuerza que no sabes de dónde sale, tu padre te empuja por la espalda y abre la puerta del coche. Estás cansada, agradeces que haya llegado el momento de volver a casa… aunque de tu verdadera casa te hayan desahuciado sin previo aviso… y entonces, siguiendo el movimiento que te exige la situación, apartas tu mirada perdida del suelo y la conduces al interior… es entonces, cuando crees morir; más que cuando hace unos segundos tus propias palabras te han hecho recordar todos los momentos que vivisteis, más, que cuando hace dos días alguien vino a decirte, que tu vida se había acabado, aunque todavía te quedaran 60 años por delante.
Ahí, dentro del coche, le ves a él; y no sabes si es real, no logras entenderlo… está tan quieto, que parece una visión, pero se quita las gafas, y con esos ojos oscuros que tantas veces te han mirado intenta tranquilizarte, te dice sin palabras que lo que estás viendo es real, y te suplica que le perdones…
Y ahí te encuentras tú, sin saber qué hacer, sin saber todavía si creértelo o no, cuando notas que una mano te empuja la cabeza para que entres en el coche y otra, te recibe dentro. Y decides hacer lo que deberías haber hecho desde el principio, lanzarte a sus brazos y refugiarte en él; pero no es una entrega tranquila, estallas en llantos e intentas golpearle, te ha hecho mucho daño, un daño que deseas que él nunca tenga que sufrir. Y lloras, y sollozas, y descargas la rabia de tus puños contra sus hombros y contra el asiento del coche mientras él te agarra con todas sus fuerzas…


-Ya está, ya está, ya está… - pero no consigues distinguir una palabra – lo siento mi amor… lo siento, lo siento, lo siento, lo siento…
Poco a poco, vuelves a tocar de pies en el suelo, y te das cuenta de que realmente es él el que te está abrazando, que es su voz, la que intenta tranquilizarte, que es su cuerpo el que te arropa… y que es su barba, la que vuelve a pincharte en la mejilla. Entre todo eso, consigues distinguir una palabra, “libres”, y te gusta… como si oyeras el tintineo de una moneda al golpearla con tus uñas y hacerla rodar en el aire. Te separas de su cuello y le miras a los ojos. Sí. Es él. Y ese es otra vez el olor de sus besos, y el tacto de sus labios.


Libres, por fin… no consigues terminar de creértelo, y tras llevarte la mano a la boca para ocultar tu llanto, le vuelves a abrazar, y deseas quedarte ahí el resto de tus días, el resto de tus mañanas, con la seguridad de que en cada una de ellas, volverás a escucharle reír.

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Gracias a todos y cada uno de los profesionales que han hecho posible este momento, especialmente, a vosotros dos.

15 Comments:

Anónimo said...

Precioso el reencuentro y precioso tu relato como siempre, Nur.
Estoy esperando que escribas algo de nuestro Paco, de esas manos unidas de los tres al fin.
Un saludo

Anónimo said...

El texto de arriba no es anonimo soy Marisa199

Anónimo said...

UUUUUUUUUUUUUFFFFFFFFFF... QUE MOMENTAZO! Los pelos de punta otra vez, sin duda, lo mejor del capitulo... ai ai ai.. muchas gracias por ponerlo nUR!

Kris said...

Como dijo liesel, no podemos confesar cuántas veces hemos visto esa escena (o nos llevarían a un psiquiátrico)
También volverá a llegar con la cara roja de esa barba, pero ahora no importará, porque Paco al fin lo ha aceptado, y Lucas está vivo. No necesita nada más, pero como ha salido cara muchas veces, lo va a tener. Se van a cumplir todos sus sueños, porque "lo mejor está todavía por venir".

Queda tan bien escrito, "Paco ya lo ha aceptado" es precioso...

Gracias Núr.

Anónimo said...

Cristy.

Madre mía, has conseguido que otra vez se me salten las lagrimas, es incontable la de veces que he llorado ya

Lys said...

Si vuelves a decirme que yo te doy lecciones de escritura tendrá que subírseme muchísimo el ego, princesa, porque, como cada día, hoy me has superado. Y no me refiero a que hayas superado lo que yo haya podido hacer, sino a mí misma. Me has dejado, hija mía, sin aliento una vez más. Lo del picor de la barba me ha dolido (en el buen sentido, claro) como no puedes imaginarte. Ya sabes que no lo tengo nada fácil para ver esa escena otra vez, y eso sí que me está llevando de cabeza al psiquiátrico. Gracias a ti, la he vuelto a "ver", te lo juro, la he visto.

Coño, te quiero tanto...

Lys

Anónimo said...

Realmente maravilloso tu comentario, Nur.
El vídeo del encuentro, las fotos de Sara y sus recuerdos. Y sobre todo... tus reflexiones.
No tengo palabras (porque las tienes tú).

(lito)

Be Berlanga Echegaray said...

Precioso,no hay otra palabra para describirlo Nur.

Ah,una cosita,queria saber si hay algun problema con el foro de unlu porke no me dejo entrar ayer en el ni tampoco hoy,queria saber si solo me pasaba a mi o era a mas gente.

Gracias y sigue asi!

Un beso

Nur said...

Be, no hay ningún problema con el foro... dime qué usuario eres y miraré si pasa algo, pero en principio no

http://unlugarenelmundo.superforo.net

Lito: como no te registres pronto me voy a tener que enfadar contigo... ;-)

Anónimo said...

Estás cansada, agradeces que haya llegado el momento de volver a casa… aunque de tu verdadera casa te hayan desahuciado sin previo aviso…
Si me tuviese quedar con una frase me quedaría con ésta porque es así, tan directo y tan cruel a la vez. Y todo esto Michelle lo transmite de una manera brutal y sincera.
Y luego llega el momento, ese momento (que ya he visto más veces, que veces he oído la canción de "Me gusta así" o sea que os podéis imaginar) y la luz regresa y esa tristeza de la parecía que nunca podría regresar se esfuma, como esa niebla que dejaron atrás hace ya muchos meses.

Nur, una vez más me quito el sombrero.

Liesel

Anónimo said...

como siempre increible nur!!! me encantan tus relatos


pitufa422

Anónimo said...

Te felicito Nur por la entrada, la verdad es que la escena merece un punto y aparte. En mi opinión estuvieron sublimes

Anónimo said...

Entre tú con tu maravillosa entrada y los comentarios de arriba, se me han acabado las palabras.
Perfecto.

Anónimo said...

perfecta la escena y el comentario.Sin duda sigo emocionandome cada vez q la veo como si la viera siempre por primera vez...gracias a los guionistas pero sobretodo, gracias a Hugo y Michelle...

Anónimo said...

Ola Nur!!! Soy otra de las fans de tus escritos, bueno otra fans tuya y por supuesto de Lucas Y Sara. Estaba deseando que escribieras alguno de tus textos sobre este mágico momento... gracias Nur!!!