Carrie y Aidan estaban pasando una agradable tarde en el pequeño apartamento que la columnista tenía en Nueva York. Él había estado fuera un par de días así que tenían muchas cosas que contarse y la añoranza que habían sentido el uno por el otro no les permitía despegarse ni un centímetro; pero la tarde se vio interrumpida por una llamada...
Carrie: ¿Diga
?
Voz (masculina) en off: Necesito verte.
Carrie: Miranda, luego te llamo...(con una asombrosa agilidad mental, aunque no por eso menos nerviosa)
Voz (masculina) en off: Estoy en la puerta de tu casa, si no bajas tú, subiré yo...
Carrie: De acuerdo, Miranda, luego te llamo...
Carrie le dijo a Aidan que iba a sacar a Pete, el perro de éste un rato, y que él le esperara en el piso. En el portal estaba él, Mr. Big, el gran amor de la vida de Carrie hasta que apareció Aidan y con el que había tenido un par de deslices el último mes; el último de ellos el fin de semana que Aidan estuvo fuera.
Carrie: No se te ocurra llamarme nunca más a casa; ¡camina! (mientras emprendía un rumbo al azar supuestamente para pasear al perro....)
Carrie y Mr. Big mantuvieron una acalorada discusión a escasos metros del portal de su casa. Había llegado el momento de terminar lo suyo, de poner punto y final a una historia que nunca tendría que haber empezado, o mejor dicho en el caso de Carrie y Mr. Big, que nunca tendría que haber continuado...pero él no se daba por vencido, la acosaba constantemente con llamadas a medianoche y la esperaba a menudo en la puerta de su casa dentro de su coche de cristales tintados que conducía su chófer. Carrie no sabía qué más hacer. Aidan la esperaba en casa y él era el único con quien deseaba estar. En un arrebato de ira Carrie soltó la correa de Pete, y éste aprovechó para empezar a correr. Pocos segundos después, una mujer de larga melena rubia rizada con unos shorts deportivos y unas sandalias rojas de tacón, corría desesperadamente detrás del perro mientras su amante la perseguía a ella. Los tres se perdieron de vista entre sí.

Carrie llegó a casa tres horas después, empapada por la lluvia, y con el rostro lleno de lágrimas. Estaba aterrada por tener que decirle a Aidan que había perdido a Pete, y además, las palabras y promesas de Big no dejaban de acecharle la cabeza. Al entrar en el apartamento, Aidan la estaba esperando preocupado. Pete había regresado solo a casa pocos minutos después, y Aidan no había vuelto a saber nada de Carrie.
Disculpas y lamentos llenaron la boca de la chica en percatarse de lo ocurrido, aunque se sintió inmensamente aliviada en saber que Pete estaba bien.
Carrie: Dios, soy una novia horrible...(dijo con su cabeza mojada apoyada sobre el pecho de Aidan mientras éste la cubría con una toalla seca).
Aidan: Eso no es verdad...pero...me estás engañando, ¿Verdad?
El rostro de Carrie se desgarró. Había llegado el fin, eso no tenía arreglo.
Aidan: Puedo olerte...has vuelto a fumar...
Carrie (confusa, por no saber si sentirse aliviada o todavía más culpable): Sí, es verdad...
"Esa frase era cierta" dijo la voz en off de Carrie en la narración.
Aidan: ¿y vas a dejarlo?
Carrie: te juro que es lo que deseo con todas mis fuerzas...
"y eso...tambien era verdad..."
Escena de Sexo en Nueva York
temporada 3 episodio 10

2 Comments:
Esta actualización me encanta ya que también soy un adicto a esta serie y el texto me ha parecido bonito. Como todos los que tu haces.
Siento no haberme pasado antes por tu blog pero esque no he tenido demasiado tiempo. Espero que estes muy bien, yo lo estoy.
Un Saludo.
Cristian.
molap! :P a pesar de la fama.. he de confesar que nu he visto ni una sola temporada de esta serie... pero ya la bajaré... je,je,je... :D besoooteees!
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