sábado, 21 de junio de 2008

Demasiados años por recuperar


Lucas y Carlota salieron despacio del camión... Él iba abriendo paso para proteger a su hermana; abrió la puerta, bajó los tres escalones y ayudó a bajar a Carlota tras de sí; llevaba tanto tiempo sin poder moverse dentro del zulo que estaba muy frágil y le costaba moverse. Lucas la abrazó con fuerza y dejó que se refugiara bajo su brazo, y sin detenerse empezaron a avanzar decididamente para alejarse cuanto antes de ese escenario infernal que les había tenido separados tanto tiempo…

Durante los siguientes minutos, no se dijeron nada; simplemente avanzaron juntos, abrazados hacia la libertad que les permitía estar juntos de nuevo. Tampoco necesitaban decirse nada… el primer abrazo ya se lo había delatado todo… Avanzando poco a poco, llegaron al coche de Lucas. A Carlota pareció encendérsele todavía más la cara; ese coche era su salvación definitiva, lo que le iba a sacar de ese maldito bosque… Lucas sonrió al verla contenta y se acercó para abrirle la puerta. Carlota se quedó de pie, sin entrar, miró dentro y emocionada, miró a Lucas. Él le acarició una mejilla, sabía exactamente lo que estaba pensando…
-Esto es real, Carlota, déjame llevarte a casa.
Carlota le abrazó antes de decir nada, y la ternura impidió que Lucas pudiera articular palabra alguna. Se sentía tan mal por todo lo que le había ocurrido, que sólo pensaba en hacerla feliz.
Condujo rápido de camino a casa, quería dejar atrás todo aquello. Carlota tuvo la mirada perdida todo el rato, pero de vez en cuando, Lucas sentía como intentaba acariciarle la mano cuando la dejaba unos segundos apoyada en la palanca de cambios… pero siempre se echaba atrás, seguía sin estar demasiado acostumbrada al contacto físico con su hermano…
Al llegar a San Antonio y sin poder evitarlo, recorrieron los pocos metros que separaban el coche de su casa igual que lo hicieron el día que se conocieron; en ese momento en el que Carlota estaba igual de hundida y Lucas, como buenamente podía, intentaba consolarla… Lucas abrió la puerta para que ella pudiera entrar, y lentamente avanzó hacia el salón. Se quedó quieta unos segundos y miró a su alrededor; estaba por fin en casa. Parecía un tanto desconcertada, pero es que el cansancio y el sufrimiento habían dejado una extraña expresión en su cara que Lucas se había propuesto borrar para siempre, y poder recuperar así el brillo de esos ojos negros y la sonrisita de niña traviesa de su hermana.
-Creo que me voy a dar una ducha – dijo carlota mientras se volvía para mirar a Lucas.
-Claro cariño, que debes estar muy cansada (le dio un beso en la frente).
Carlota se fue al baño y Lucas aprovechó para arreglarlo todo un poco. Quería que estuviera cómoda, tratarla como una princesa y que no tuviera que sufrir nunca más por su culpa… Carlota por su parte, tardó más de media hora en salir de la ducha. Sería fácil quitar el olor a humedad de su ropa, pero la sensación que había quedado en su piel tardaría mucho en marcharse… Abrió la cortina de la ducha para salir, y vio que Lucas le había dejado ropa limpia encima del taburete, no pudo evitar sonreír. Se vistió deprisa, se peinó un poco y salió al salón.
Ahí se encontró a Lucas sentado en el sofá de espaldas a ella; volvió la cabeza cuando la oyó venir. Se había puesto los tejanos y la camiseta blanca que le había dejado en el baño y no se había ni siquiera secado el pelo.
-Estás muy guapa – dijo Lucas medio sonriendo.
-Sí, mira, atuendo de gala… - le respondió en plan coña.
Entonces Lucas dirigió su mirada a la mesilla de café y Carlota instintivamente condujo la suya detrás. Encima de la mesa había un álbum de fotos color perla con la portada satinada. Lucas la miró y ella puso cara de extrañada.
-Siéntate aquí – golpeando el sofá para ofrecerle un sitio…
Ella se sentó y apartó su mirada de Lucas, vergonzosa, para volver a mirar el álbum. Lucas lo cogió y lo puso entre las rodillas de los dos, que habían quedado unidas al sentarse Carlota e intentar pegarse a él lo más posible, sin querer demostrar demasiado que se moría de ganas de abrazarle.
-El 15 de abril fue tu cumpleaños… el primer cumpleaños que pasas conmigo y… no pudimos celebrarlo juntos…
Carlota agachó la cabeza, quería llorar pero no podía… Lucas le sujetó la barbilla y le levantó la cara.
-¿Pensabas que me iba a olvidar? – Ella dijo que no con la cabeza, pero tampoco estaba muy segura de ello,y dibujó una pequeña sonrisa. – Este es el mejor regalo que se me ha ocurrido hacerte…
Carlota, curiosa, al ver que Lucas no abría el álbum ni a la de tres, cogió con delicadez la portada y la levantó. Apareció una foto de Lucas cuando tenía unos seis años, en color sepia.
-Estos son los años de mi vida que todavía no he podido contarte… y los que me habría gustado compartir contigo, pero no pude… - la miró.
Ella levantó la cabeza asombrada y se le escapó una lágrima. Lucas la rodeó con un brazo, la acercó a él y le dio un beso en el pelo todavía mojado; ella se acomodó más cerca de Lucas.
-Esto es de un día que mi padre, bueno… papá… me llevó al campo con él. Se ponía a disparar a unas latas de cerveza y me hacía recoger los casquillos… - Carlota le escuchaba encandilada – Solía decirme que era más rápido que Billy el niño… - Lucas sonrió.
-¿De ahí viene lo de la estrella de Sheriff? – Lucas se sorprendió.
-Sí, de ahí viene…


Lucas siguió contándole todos los momentos de su infancia que tenía inmortalizados en foto… Los veranos en la playa con sus padres, las batallas con los compañeros de colegio, más adelante los domingos que iban a comer paella a casa de Paco y Lola; fotos de su época de instituto, de sus amigos, de alguna novia que corría por ahí…
Lucas volvió a pasar página y apareció una foto en la que debía tener unos 19 o 20 años. Llevaba unos tejanos un tanto demasiado azules y una camiseta negra, parecía todavía imberbe y a Carlota le hizo gracia; levantó su mano temblorosa y acarició la foto… Lucas se estremeció al ver la marca que tenía en la muñeca de haber estado atada, pero quiso quitarle hierro al asunto.
-Calculo que tú naciste más o menos cuando yo era así… - Carlota sonrió, apenada, y siguió acariciando la foto, sin mirarle - ¿Te imaginas el susto de ver este careto, nada más nacer? – una pequeña carcajada sacudió el cuerpo de Carlota.
-No digas tonterías… - se incorporó - tengo el hermano más guapo del mundo, y no voy a consentir que te metas con él… - mientras le acariciaba el pelo.
Lucas se quedó mirándola fijamente a los ojos, intentando contener la emoción con una sonrisa, pero no pudo, se le empezaron a humedecer los ojos, y los de Carlota vinieron detrás. Con rapidez pero intentando no estropearlo cogió el álbum con una sola mano y lo volvió a dejar en la mesilla. Los dos se abalanzaron el uno hacia el otro y se fundieron en un abrazo. Los llantos de Carlota empezaron a hacerse más y más fuertes mientras escondía su cara en el cuello de Lucas a lo que él respondía abrazándola cada vez más fuerte. No dejaba de besarle el pelo, y acariciarle la espalda… Volvían a estar juntos, y eso era lo importante de momento.




En la cabeza de Carlota, no dejaban de retumbar unas palabras…“Lucas siempre llega a tiempo... Es el mejor hermano que podrías tener, y siempre va a cuidar de ti. Es muy valiente y aunque a veces parezca duro como una piedra, no puede evitar ser muy cariñoso...”. Realmente, no podía evitarlo, y a ella le encantaba comprobarlo así…
En la cabeza de Lucas, había nacido un nuevo temor… cómo iba a contarle después de todo esto que sus tías la estaban esperando en Argentina, que una vez más el destino les obligaba a separarse… y que seguramente tardarían mucho en poder recuperar todos los años inmortalizados en ese álbum y que tanto le habría gustado compartir con ella.

8 Comments:

Anónimo said...

IM-PRESIONANTE!! Me ha encantado, de verdad xica!! Sabía q t gustaban muxo estos 2hermanos peor no hasta el punto d hacer 1 relato tan precioso y sentimental!! T felicito x este y x todos los q haces, q x cierto son estupendos!!

Sigue así,1besaZo!!

Luly**

Kris said...

Lo he vuelto a leer, y casi lloro (pero sabes que con mi terapia no puedo :P)

Ya sabes que me ha encantado, mi niña.

Besos

Lys said...

Y digo yo, tanto le habría supuesto a Lex soltar a Clara Lago un par de horas para rodar esto? Amos, ej que hay que joerse...

No tendríamos por qué haber visto cómo le decía él que tenía que irse a Argentina, pero después de esto nos ponen lo de Sara y el Arrieta y Lucas que la llama y encaja perfecto.

En fin, que como te he dicho muchas veces, el relato es una preciosidad, tanto que ahora que he vuelto a leerlo, me he cabreado con Clara Lago y con Lex (con nuestros guionistas ya ni me merece la pena cabrearme). En fin...

Besazos, mi niña.

Lys (revirá)

Anónimo said...

Genial!!!! Ojala hubiesen hecho algo así realmente en la serie, y no hacer que Carlota desapareciese de una escena para otra..

Anónimo said...

Genial!!!! Ojala hubiesen hecho algo así realmente en la serie, y no hacer que Carlota desapareciese de una escena para otra..

Anónimo said...

IMPRESIONANTE NUR :O
No me sale nada más...
Tus palabras han actuado en mi mente haciéndome verlo todo con exactitud. Has logrado emocionarme... muchísimo :)

Enhorabuena... una y mil veces más.

Clara.

eowin11 said...

Nur:)
Ha sido y sigue siendo un relao precioso sobre estos hermanos, que pena que ni hubiera ocurrido así y que no nos dejaran una sola escena de despedida, de verdad que una verdadera pena. A veces veo LEX, y veo a Carlota, en vez de a Clara Lago, y siento talvez podria volver...

Me queda la esperanza..

besos!y gracias x el trabajo que haces!!

muaaa

Anónimo said...

Nur dijo: Mientras tanto seguiré buscando excusas para hablaros de ella; de hecho tengo un relato en la cabeza que espero que os guste"
Pues nos ha encantado.......e imaginar esa historia que nos cuentas, conocer a ese otro Lucas, creo yo que es una magnífica excusa para que lo sigas haciendo.
Precioso Nur.
Unamenosdiez