miércoles, 22 de agosto de 2007

¿Fue así como sucedió?

El relato que más buenos momentos me ha traído, lo vuelvo a colgar para vosotros:

Son las doce y media de la noche, Sara está sentada en el sofá del pisito que comparte con Lucas. Tiene las piernas dobladas de lado y abraza un cojín contra su cuerpo, se muerde las uñas. Esta tarde ha estado llorando un rato, y ahora intenta secarse las lágrimas para que Lucas no note nada.
Hace un par de semanas que viven en el piso, no pudieron encontrar nada mejor porque después de perder su trabajo Lucas tenía problemas económicos, y además ha pasado dos semanas en cama recuperándose del balazo que le pegó Torres en un hombro. Sara está preocupada, porque aunque él no se queje nunca, ella sabe que sigue doliéndole un poco.
Se oyen unos pasos desde el rellano y unas llaves que salen de un bolsillo; se abre la puerta, es Lucas.
Sara se levanta de un salto y corre a lanzarse en sus brazos, Lucas, sin tiempo a reaccionar, sonríe y la levanta por la cintura mientras ella empieza a besarlo apasionadamente...
Lucas: Vaya! Veo que tenías ganas de verme! ¿Me has echado de menos?
Sara: Demasiado...¿qué tal tu primer día de trabajo en el parking? (Lucas la suelta y los dos se dirigen a la cocina mientras Sara lo agarra de la cintura)
Lucas: Pues bien, no es que sea la hostia de interesante, pero está bien; y el jefe aún no me la tiene jurada, cosa que se agradece, la verdad...(se sientan en la mesa de la cocina, dónde le espera la cena a Lucas) ¿qué pasa, que tú no cenas?
Sara: He comido algo hace un ratito, que tenía mucho hambre, pero quería esperar a que cenaras tú. (Lucas le acaricia cariñosamente la mejilla)
Lucas: Pues ya te digo, el trabajo no es nada del otro mundo, pero es lo que necesito de momento...
Sara: Lucas...me siento tan mal porque lo hayas perdido todo...(Lucas deja caer el tenedor y la mira) Me da la sensación de que te he obligado a dejarlo todo por mi, y eso tampoco debería ser así...
(Lucas ladea la cabeza y la mira con ternura, deja lo que está haciendo y le sujeta el mentón con la mano)
Lucas: Cariño...tú no me has obligado a dejar nada, hay cosas que ya sabemos que tienen que estar así, que no podemos tenerlo todo...(silencio)...pero yo no he perdido nada ¿me oyes? NADA; de hecho, lo he ganado todo, he ganado el mundo...te he ganado a ti.
(Sara se estremece y se le empañan los ojos, se levanta y abraza a Lucas por detrás. Los dos se quedan en silencio, abrazados, conteniéndose las lágrimas, con la cena a medio comer delante de ellos. Lucas se da la vuelta y se levanta. Los dos se quedan de pie, mirándose, a un palmo de distancia y cogiéndose las manos)

Lucas: Toda mi vida he estado trabajando para ser un buen policía, para seguir el ejemplo de mi padre, y el del tuyo, para que se me tuviera en cuenta...para poder ayudar a la gente...y me había olvidado de que también tengo que vivir yo; de que también tengo que tener algo que haga que los otros policías trabajen para protegerlo...no me había dado cuenta de que la vida es algo más que trabajo y juerga. Yo nunca me había enamorado, Sara, y...ahora que te tengo a ti...ha dejado de importarme el resto del mundo. Para mí no sirve de nada ser un buen policía si no puedo despertar todas las mañanas a tu lado, así que no tienes por qué preocuparte, porque mientras te tenga a ti...yo seré el tío más rico del mundo...
(Sara lo está mirando con carita de Ángel, anonadada, ensimismada con el hombre de su vida. Se le caen a borbotones las lágrimas por las mejillas y Lucas no da al abasto en secarlas...Sara dibuja una leve sonrisa torcida en su rostro que Lucas no duda en responder. Lo de Sara empieza a ser ya una amplia sonrisa con un gesto de timidez que oculta con un fuerte abrazo por encima de los hombros de Lucas. Él la agarra de la cintura con todas sus fuerzas)
Sara: Yo también te quiero Lucas...
(Se miran y se besan. Éste es seguramente el beso más sincero que se han dado, si es que alguno de los suyos no lo ha sido, ahora los dos saben que se aman, que han iniciado una nueva vida juntos, y que no habrá nada que pueda separarles. Siguen besándose y acariciándose de la manera más profunda y tierna a la vez que Sara ha experimentado nunca. Lucas la levanta para cogerla en brazos y la tumba suavemente sobre la cama. Lucas se tumba encima, y durante unos segundos los dos se quedan mirándose fijamente. Lucas se avanza un poco y roza tímidamente su nariz contra la de Sara; sus bocas no llegan a tocarse, están sonriendo y respirando el uno de la respiración del otro. Pasan un rato jugando encima de la cama, besándose, acariciándose, queriéndose, pasando ratos en silencio abrazados, mirándose, y otros jugueteando con cosquillas y besos en el cuello. Sara empieza a desabrochar los botones de la camisa del uniforme de Lucas; él está un poco extrañado a la par que asustado: le da miedo dar un paso que pueda herir a Sara y para el que a lo mejor aún no está preparada...)
Lucas: Cariño, cariño...(mientras aparta sus manos suavemente de su pecho) ya habíamos hablado de eso...te dije que no iba a obligarte a hacer nada que no quisieras, y que creía que debíamos esperar a que estuvieras preparada...
Sara: ya, ya lo sé...(con cara de frustración) hoy he estado pensando en ello...y ya entiendo que la primera vez es difícil y que es un paso muy importante, pero Lucas...¿qué más puedo pedir? Me he marchado de casa para vivir contigo, vivimos juntos! Tú me lo estás dando todo, lo que necesito y mucho más. Te tengo aquí todos los días y no puedo dejar de pensar que aún es un sueño, me parece lo más bonito del mundo oír como respiras mientras duermes todas las noches (le acaricia el pelo por la frente, Lucas la mira con cara de querer derretirse) y aunque podríamos esperar a que las cosas nos fueran mejor, a llevar un tiempo viviendo juntos...me parece una tontería. Los dos estamos aquí, me acabas de decir las cosas más preciosas que he oído nunca, lo que cualquier chica podría soñar, y en mi caso, más, porque me las has dicho tú (se le vuelve a caer una lágrima por la mejilla) No me obligas a hacer nada que no quiera hacer, quiero estar contigo en todos los sentidos, y no me parece nada malo...hacer el amor contigo esta noche.
(Lucas sonríe levemente, tiene los ojos vidriosos, y como un niño al que acaban de decirle algo que tiene que comprender...asiente ligeramente con la cabeza. Acaricia la sien de Sara y se queda unos segundos más mirándola) Se acerca un poco más y susurra:
Lucas: ¿Sabes qué? Te quiero...
(La besa, Sara se queda prendida; no puede creer que por fin vaya a pasar...)


Y pasó. Esa noche Sara y Lucas llevaron su amor a su máximo exponente. Desde la intimidad de su casa demostraron a todo el mundo, paradójicamente sin que nadie lo supiera, que ellos tenían razón, que podían quererse, que su amor no era imposible. Se querían, eran jóvenes, libres y querían estar juntos...¿qué podía impedirles que se comieran el mundo juntos a partir de ahora?
Como diría Lucas: Nada, nada en su pu* vida...

5 Comments:

Anónimo said...

Precioso,verdaderamente bonito,no tengo más palabras para expresarlo

Cintia Fernández said...

Te lo dije en su momento, y vuelvo a decírtelo ahora, porque es simplemente perfecto, tal y como nos deberían haber mostrado esa escena.

Anónimo said...

(mara:)
precioso nena.. no hay mejor manera de explicar esta historia tan bonita, ya que no lo pudimos ver, lo leemos.. precioso!
eres un crack..
besotes..
/mara_2219

Anónimo said...

Me ha encantado!!! Es un relato precioso....
Es una pena que no pudieramos ver la primera vez de Lucas y Sara pero al menos, gracias a tí, podemos imaginar(más bien leer) como habría sido.

Judit said...

Me encanta este rincón, me encanta esta pareja, mi vida se parece tanto a la suya...yo tube un amor imposible, teniendo esa edad ambos y ahora yo 20, he conocido a quien me llena, puede que otro amor imposible...y vuelven a ser 11 años de diferencias...Me encantan enserio, gracias por darles un segundo de tu vida.
besos milll